Parece ser que el recientemente fallecido senador Edward Kennedy va a ganar una batalla después de muerto. Durante muchos años fue valedor de una nueva ley antitabaco en su país, que el anterior gobierno Bush había obviado en connivencia con el lobby tabaquero. El proyecto está dirigido a reducir drásticamente el consumo ante los fuertes costes sanitarios que provoca, subiendo la edad de iniciación al hábito, limitar la venta en los habituales dispensadores, limitar los niveles de nicotina, desmarcarlo en la publicidad de eventos deportivos, además de mantener el aviso de su toxicidad. Curiosamente, hasta ahora, el control de la industria tabaquera ha estado al margen de la FDA (Food and Drug Administration) organismo que sí controla el tema de la alimentación y las medicinas en USA. La nueva ley propone que la FDA intervenga a partir de ahora para garantizar el cumplimiento de la ley. Dos de las grandes empresas mundiales como Lorillard -la más antigua existente- (Kent, Newport...) y J.R.Reynolds (Camel, Winston...), ésta última participada por el gigante alimentario Nabisco (Fontaneda, Chips Ahoy, Oreo, Fruco...) a su vez participado por otro monstruo como Kraft ( salsas, oscar mayer, queso Filadelfia y múltiples marcas locales por todo el mundo), han puesto el grito en el cielo aduciendo que beneficiará aún más a Philip Morris (Marlboro, Benson&Hedges, L&M, Lark, Chesterfield...) en el control de ventas. Curiosamente Philip Morris mantiene un programa preventivo contra el tabaco, sobre todo en el consumo infantil, y su website parece más la de una institución sanitaria que de una multinacional tabaquera. Al proyecto se ha opuesto el belicoso senador republicano por Carolina del Norte Richard Burr. Claro, Carolina del Norte es una de las grandes productoras de tabaco y le deben haber pagado la campaña para que saliera electo para defender sus mortíferos intereses. Este senador también se ha destacado por su oposición a la elección de la jueza de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor como miembro de la corte suprema. Pero además, en la nefasta carrera política del Burr, se encuentra su reciente proyecto de ley para que ningún afectado por medicamentos en prueba pueda llevar a los tribunales a los laboratorios que los fabrican, basándose en el interes general de esos experimentos. Esta ley de la impunidad, aparece justamente cuando se lanza una supuesta vacuna contra la gripe A1 (el inocuo antigripal Tamiflú de Rumsfeld), cuyos efectos contraindicantes están por ver aún. Otros de los experiemntos que quedarían impune, serían los relacionados con el ántrax, elemento destinado al arsenal bacteriológico en guerras.
Vistas de página en total
viernes, 28 de agosto de 2009
lunes, 17 de agosto de 2009
PROVOCACIÓN
Pasmado quedé, sin entenderlo aún, al leer la información del Canarias 7 del pasado 6 de agosto, que escuetamente decía que José Miguel Pérez, presidente del Cabildo grancanario buscaba 200.000 €, entre las distintas consejerías (en primera instancia de la de Empleo -¡¡¡¡¡¿¿¿¿????!!!!- y de Turismo), para organizar un concierto de Miguel Ríos, al que pretende (sic) "invitar al presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero". Todavía alucino.
1) ¿200.000€ para un concierto? ¿Cuesta esa cantidad dicho concierto, o es que incluye los costes de invitar a Zapatero, más avión y escolta, agentes de prensa, etc? ¿Como se come eso? ¿Quien se va a llevar tan suculenta comisión?
2) ¿Por qué organizar en Gran Canaria un concierto para invitar al presidente del gobierno nacional? ¿O es que José Miguel Pérez va de nuevo rico derrochando el dinero de los grancanarios en fastos para ganarse puntos ante la ejecutiva nacional de su partido?
3) ?Por qué no puso el mismo empeño, ya que hablamos de música, en buscar esos 200.000 € para contratar a músicos canarios y poner en marcha el circuito insular inexistente? ¿Cuantos conciertos podrían darse con esos 200.000€ en Gran Canaria? ¿Cuantos músicos de aquí podrían ofrecer sus trabajos? ¿Por qué se les ofende y denigra con "movidas" provocadoras de este tipo?
Parece que los tiempos de crísis que vivimos, no parecen serlo para las megalomanías de los políticos de turno, que recuerdan más a actitudes de virreyes que de políticos electos democráticamente. No es la primera provocación en el campo de la cultura. Recordemos que en artes escénicas, donde sigue sin funcionar el circuito insular, ni el alternativo que se inventaron, sí gastó el Cabildo -coincide la cantidad con la destinada al circuito- 140.00 € en la celebración de los Max en el Cuyás.
¿Será cierto tanto despropósito, una pesadilla o un virus desconocido que afecta al raciocinio o la ética de los dirigentes canarios?
sábado, 15 de agosto de 2009
¡QUE FÁCIL NOS LAS PONEN PARA LAS PRÓXIMAS!
Regresa uno de unas pequeñas vacaciones, en las que desintoxicarse de las paridas cotidianas a que nos tiene acostumbrado desgraciadamente la "clase política" y aprovechar para abordar lecturas realmente interesantes. Por cierto, entre ellas, "Tres funerales para Eladio Monroy" de Alexis Ravelo, que no había tenido tiempo de leer en su momento y lamento. Magnífica novela que he disfrutado y recomiendo sin ningún pero. Se trata de una novela negra, espléndidamente articulada, de esas que te atrapan de principio a fin, y te obligan a leer casi de un tirón. Ambientada en Las Palmas de Gran Canaria, no hace concesiones y refleja la trama sustentándolo también con denuncias a la corrupción que nos rodea y todos conocemos. ¡Enhorabuena, Alexis!
Regresa uno, y hojea alguna de la prensa atrasada de la primera quincena de agosto, y es como si nada hubiera cambiado. El circo no ha cerrado ni por vacaciones. El que más llama la atención, es el Circo Rajoy, sacando sus payasos -con perdón de los clowns que me parece una maravillosa y honrada profesión- un día si y otro también a la arena para hacer críticas infundadas de persecución total por las instituciones del país, sin presentar ninguna prueba. ¿A qué juegan? ¿Que harían si un ciudadano saliera en televisión diciendo por ejemplo que el PP está implicado con la mafia rusa o la camorra napolitana, simplemente diciéndolo sin aportar prueba alguna ante un juez? ¿Y si lo hiciera un día y otro también? ¿Lo permitiría? ¿Le exigiría pruebas y hablaría de persecución mediática? ¿Diría que son mentiras? Pues, es lo mismo que están haciendo, diciendo cosas muy gordas sin demostrarlo. Y si no lo demuestran, estan mintiendo a los españoles que no les votaron y los echaron de la Moncloa, como a los que sí, confiando en ellos. Y si mienten, como hicieron con tantas cosas como cuando gobernaban, demuestra su calaña política. Más claro el agua.
Pero el circo tambien se pasea por estas islas, llegando hasta el presidente Paulino, que según he leido, faltando a la ética más elemental, recomendó a una sobrina para que la enchufaran en la policia. Menuda cara. Eso solían hacerlo los Papas y se llamaba nepotismo, por la palabra latina de sobrino. Bueno, su antecesor practicaba el cuñadismo en el gobierno. ¡Caramba con CC-ATI!Ahora sabemos para que se ha creado la policia canaria. ¡Qué fácil nos lo están poniendo para las próximas elecciones!
domingo, 2 de agosto de 2009
¡ESTARÍA BUENO!

La amenaza de los incendios en Canarias ha dejado de ser lamentablemente una amenaza, para convertirse en la fatal realidad que asola los bosques de las islas cada año. Y aunque, a la espera de conocer el origen, las condiciones climáticas (altas temperaturas, viento, etc…), lamentablemente, como siempre, ha tenido mucho que ver por eso mismo, la negligencia de los políticos que se han despreocupado de medidas preventivas para evitarlos o atenuar su virulencia. Ocurre una vez más, cuando, haciendo balance del acontecido en el sur de Gran Canaria hace ahora dos años, se han quedado fuera de las ayudas la mitad de los damnificados. ¿Cómo creer ahora a los cantamañanas de la clase política, que hablan ya de que se volcarán en ayudas? ¿Por qué no dejan de mentir y hacen su trabajo, por el que le pagamos los ciudadanos, y administran y gobiernan al menos decentemente, en vez de despilfarrar el dinero de los canarios en sus rifirrafes políticos para beneficiar a sus compinches y perpetuarse en el gobierno o la oposición, porque lo mismo da con tal que se cobre por hacer ver que hacen. En cualquier país civilizado, los políticos que gestionan pésimamente los presupuestos públicos, tendrían la vergüenza de dimitir a la mínima, o no se les dejaría continuar con el despilfarro, la corrupción o la ineptitud. ¿Por qué seguir dándoles ese cheque en blanco que tanto está costando a la sociedad canaria, que precisamente no le sobran los recursos, ante tanto pobreza, paro, pésima sanidad o educación y gestión económica? Si de anteriores etapas, no podemos decir que los ha habido buenos, si podemos decir, que ni siquiera mínimamente peores a los de ahora. Esta “gentuza” como acertadamente los ha definido Arturo Pérez-Reverte están llevando Canarias al caos económico, social y humano, y no les importa. Están vaciando las arcas de la comunidad con estrepitosos fracasos en sus piráticas aventuras encadenadas gobierno tras otro, sin disculpa de ninguno, pues forman piña para subirse los sueldazos cada vez que quieren o sus prebendas, como un fantástico retiro sin necesidad de llegar a 65 años, mientras permiten que el paro avance de manera vertiginosa premiando a sus causantes (políticos y grandes empresarios especuladores). ¿Enumeramos? Tebeto, Vanyera3, Granadilla, Torres del canódromo, Pavía, Las Teresitas, Gran Marina, Salmón, moratoria… Señores, sean al menos una vez honestos en sus vidas y desaparezcan. No sigan hundiéndonos económica y moralmente. Vayánse, pero eso sí, sin dejar antes de pagar por sus tropelías y responsabilidades. ¡Estaría bueno!
lunes, 27 de julio de 2009
SI, QUE GENTUZA, ARTURO
Hoy quiero reproducir este artículo de Arturo Pérez-Reverte, aparecido en XLSemanal On Line, el cual suscribo de la a a la z:
Patente de corso, por Arturo Pérez-Reverte
ESA GENTUZA
Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre. Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida. Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día. De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.
Patente de corso, por Arturo Pérez-Reverte
ESA GENTUZA
Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre. Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida. Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día. De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.
domingo, 26 de julio de 2009
SWEET HOME ALABAMA

La noticia de que una marca de vino -Cycles Gladiator- ha sido retirada en Alabama porque en su etiqueta aparece una ninfa desnuda en bicicleta, porque las leyes prohiben las etiquetas "ofensivas o inmodestas" nos retrae a los mejores tiempo de la "america profunda" en dicho estado sureño norteamericano. Lejos no están los tiempos en que el racista George C. Wallace gobernaba el Estado y obligaba al lider a los derechos civiles Martin Luther King a manifestarse en 1963 contra la discriminación racial en las guaguas públicas de la ciudad de Montgomery. Por estas fechas, en otra importante ciudad de Alabama -que significa "limpiador de espesura" en la antigua lengua Choctaw-, como Birmingham, los racistas asaltaban una iglesia y le prendían fuego asesinando a 4 niños negros. El cantautor canadiense Neil Young hizo entre 1973 y 1974 dos canciones criticando Alabama por su actitud racista tradicional: "Souther man" (hombre del sur), en el album After the Gold Rush, y "Alabama", perteneciente a Harvest. Para congraciarse con los públicos sureños, un grupo muy popular de rock sureño como Lynard Skynard, que salía a los escenarios con la bandera rebelde del ejercito confederado -partidarios de la esclavitud-, hizo en 1973 la canción "Sweet Home Alabama" cuya letra habla de las excelencias climáticas y geográficas del estado, ("Dulce Alabama donde el cielo siempre está azul"), poniendo a parir a Neil Young tratandole de "viejo" y que a nadie le importa nada de él alli. Pero además, hace panegíricos al gobernador George C. Wallace ("In Birmingham they love the governor" (En Birmingham -lugar donde quemaron a los 4 niños negros- adoran al gobernador) dice la canción, y la terminan con "Lord, I'm coming home to you Yea, yea Montgomery's got the answer" (Señor, llegaré hasta tí. Si, sí Montgomery -lugar donde se segregaba a los negros en las guaguas- tiene la respuesta). Pero el colmo es que tambien cantan "Now Watergate does not bother me Does your conscience bother you? Tell the truth" (el Watergate -alusión al escándalo watergate de espionaje al partido democrata en 1972 que llevó a la dimisión al presidente Nixon- me importa un comino, ¿molesta a tu conciencia? Di la verdad). Con lo cual Lynard Skynard no sólo justificaban el racismo sureño, sino además la corrupción politica del partido republicano. Ahora les da por la moralina del vino con ninfas desnudas en bicicleta en la etiqueta.
viernes, 24 de julio de 2009
LAS COSAS NO CAMBIAN, SINO A PEOR
Ha sido un tiempo de reflexión, de otras ocupaciones necesarias y, por qué no, de "espera esperanzada" de un cambio de rumbo hacia la coherencia, que me ha mantenido ausente de opinión en este blog. Pero desgraciadamente ese golpe de timón no se ha producido, y da la sensación, que el deslizamiento es ya vertiginoso cuesta abajo y sin frenos. Cada minuto que pasa, la intervención de obra o palabra, de los políticos, a quienes hace dos años se le votaron con renovadas esperanzas con promesas de cambio, no deja de ser lamentable, ya sea por su incopetencia o arrogancia. Ante cada crítica a su nefasta gestión, se les llena la boca escudándose en la crisis y de que no hay dinero. Pero a nadie se le esconde como el dinero que haya, se va en gastos superfluos, boato o en favorecer a los amigos. Son morosos en el pago de lo que deben llevando al cierre a muchas pequeñas empresas, morosos en todo menos en sus sueldazos que mantienen sin rubor (entre 68 mil-89 mil € los dirigentes canarios), inadmisibles por su inmoralidad en los tiempos que corren en que miles de administrados viven de la caridad para poder comer cada día. Ellos no se privan de cobrar a primeros de mes, por muchos millones que deban las instituciones que malgobiernan, ni tampoco de mantener sus equipos de "asesores" y "personal de confianza" que no tienen nada que hacer porque no hay dinero -según ellos- para hacer lo que hay que hacer. Por eso practican el deporte de "hacer ver que hacen" y eso explica en cultura, los movimientos telúricos que se viven en las alturas de una gestión cultural más politizada e inepta que nunca. Los cambios producidos sólo sirven para maquillar los resultados, iniciar una huida hacia adelante -manteniendo el agujero negro- y entretener al personal "haciendo ver que hacen". No servirán para nada, excepto para crear más "pesebrismo", porque son meros cambios de nombres o personas, y no cambios de actitud en el gasto, ni en la orientación cultural que hace falta. Se sigue jugando al populismo, por un lado, y al elitismo por otro, sin atender a las verdaderas necesidades sociales de la sociedad actual. El tiempo se les agota y lo saben. Por eso, se pasan un día y otro también, echandose los trastos unos a otros, sin abordar con seriedad los problemas, porque lo único que les preocupa son las batallitas partidistas internas para buscarse la mejor "pole position" y seguir encaramado al poder y sus canonjías una nueva legislatura. Pero, ¿lo conseguirán? El voto en blanco no deja de avanzar en cada convocatoria electoral, y dado lo que han hecho y dejado de hacer respecto al voto de confianza de quienes han hecho posible su elección, su altanería, desprecio y sinvergüencería se pueden -y deben por méritos propios- encontrar con una desagrable sorpresa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)