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lunes, 13 de abril de 2009

ALFONSO CRUJERA DEJA HUELLA EN MÉXICO


Quiero hoy hablar del amigo Alfonso Crujera, artista de trayectoria interesante, además de compañero de ideales escénicos de vanguardia en Canarias allá por los 70. Pues, me acaba de escribir de México, donde ha estado impartiendo entre el 16 y el 20 de marzo un taller sobre "grabado electrolítico / grabado no tóxico" en el Encuentro Internacional De Grabado 09 en Monterrey, Nuevo León, México. No soy técnicamente experto en esta materia, pero ahora por Alfonso sé que desde la última década del pasado siglo, en algunos países como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Canadá, Suecia y Dinamarca, se viene experimentado por encontrar nuevas técnicas no tóxicas en la talla para reservar, morder y limpiar las planchas de cobre y zinc, que son insalubres, tanto para artistas como para el medio ambiente. Dichas técnicas innovadoras, que han llegado a España en esta primera década del siglo XXI y de las que Alfonso es pionero, tratan de sustituir los tradicionales barnices bloqueadores por tintas calcográficas a base de grasas y acrílicos, y los ácidos mordientes compuestos de sales, como el de Edimburgo, por otros procedimientos. Entre ellos el fotograbado en film fotopolímero, que además, permite experimentar digitalmente, o más modernamente el proceso de grabado electrolítico, utilizando una fuente de alimentación de bajo voltaje, que no se agota ni deja residuos. Enhorabuena a Alfonso, y si alguien está interesado en más información al respecto, puede consultar su artículo en http://www.gaseditions.com/pdf/ACge/pdf.

sábado, 11 de abril de 2009

¿SEMANA SANTA?

Me defino agnóstico y anticlerical. Lo primero, porque no soy lo suficiente sabio para estar seguro de que exista o no exista Dios. Lo segundo, porque, respetuoso con cualquier creencia -desde las mayoritarias tradicionales a otras más antiguas- pienso que los peores enemigos de las religiones son aquellos que "las representan" y "dirigen" terrenalmente. Pero eso no quiere decir nada frente al fuerte peso de haber sido educado desde niño en un ambiente católico, apostólico y romano. Sin embargo, la madurez ha ido posesionándose de la razón. Y me pregunto, ¿No sería, además del terrorismo ideólogico clerical, el fausto escénico de la iglesia católica el que nos atrapaba? Reconozco que las "semanas santas" de antes me fascinaban. El profundo olor a incienso, a pétalos, las imágenes -algunas realmente bellas, obra de magníficos artístas-, el cubrimiento de algunas de ellas con mantos violetas, la teatralidad de la obra escénica más antigua y representada del mundo -la misa-, la sonoridad de su texto en latín, las procesiones de impecable puesta en escena con las mejores galas, etc... Pero, mientras ha ido reduciéndose el fervor, lo ha ido haciendo la espectacularidad (¿o es lo contrario?). Ayer, me acerqué a la plaza de Cairasco a contemplar la procesión de este año, y la decepción ha sido más patente. Todo muy pobre, pero no por la tan cacareada crisis económica, sino de espíritu. Curia local, políticos, militares, bandas de música, señoras de peineta y señores de chaqué, me parecieron el más patético desfile para lo que se supone, se tenía que celebrar con recogimiento. Si eso es la manifestación externa de una de las celebraciones más importantes de la religión católica, es comprensible su situación actual. Hasta eso, han vuelto prosaico y aburrido, por rutinario.

jueves, 9 de abril de 2009

¿UN TEATRO PRIVADO?

Eso es lo que pienso cuando leo que el director del Teatro Pérez Galdós ha recibido presiones para ampliar el foso orquestal. Es decir, que una cuadrilla de amigotes quiere que se amplíe el foso orquestal con dinero público, para que con dinero público se paguen aquellas óperas que a ellos les gusta. O sea, que el Pérez Galdós se convierta en su recinto privado. Todo tiene tufillo wagneriano. Si les hacen caso se producirá el desaguisado. El director ha dicho que sólo hay dos opciones: Ampliar hacia atrás por el mismo foso, ó hacia las butacas. Hay que tener en cuenta que si lo consiguen, pasarían dos cosas: 1) Si se amplía por el mismo foso -cosa que ya se hizo anteriormente, lo cual indica que el caprichito viene de viejo- habrá problemas de visión en algún momento del director de orquesta respecto a los músicos y lo que ocurre en escena. Además afectaría al foso escénico, como ocurrió la vez anterior, que quedaría inutilizado. 2) Dado que las óperas wagnerianas necesitan foso escénico para "efectos", el "grupito de presión", buscaría un arquitecto ad hoc para que convenciera de quitar butacas para ampliar foso. La reducción de aforo no les preocuparía porque "ellos" tienen aseguradas las de mejor visibilidad, y les da lo mismo que haya menos ingresos por taquilla, pues el dinero público seguirá pagando tanto déficit, para unos pocos. El Pérez Galdós es del Ayuntamiento, y por tanto, el dinero que se gasta allí es de todos, y con el agravante de que ese dinero no se queda en Canarias.
Por otro lado, en principio es buena noticia que por fin entre el "teatro de la palabra" como llaman, en el Pérez Galdós a partir de la próxima temporada. Pero ese misterio de lo que van a hacer escama un poco. ¿Se trata de una pequeña concesión a la cada vez más creciente protesta por su ausencia, o es realmente una intención de principios? Seguiremos atentos.