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jueves, 9 de agosto de 2012

EL GENOCIDIO DE LOS MORISCOS ESPAÑOLES

Extracto del trabajo del investigador británico Ahmad Thomson HISTORIA DEL GENOCIDIO DE LOS MUSULMANES, CRISTIANOS Y UNITARIOS JUDIOS EN ESPAÑA



A principio del siglo XVII, la Iglesia había privado a los musulmanes de la práctica abierta del Islam, pero no pudo convencerles de la validez de la religión oficial. El resultado de trescientos años de persecución continua fue un amargo antagonismo entre los cristianos viejos y los moriscos. Los cristianos viejos despreciaban a los moriscos y les veían como herejes obstinados y ciudadanos avariciosos de segunda clase que merecían los malos tratos que sufrían y no tenían derecho a ser protegidos por la ley.

Las malas relaciones entre los católicos y los moriscos habían llegado a tal extremo, que Felipe II se vio obligado a considerar seriamente qué debía hacerse con los moriscos. Era evidente que los violentos métodos utilizados por la Inquisición habían dejado de servir para algo más que una muestra exterior de conformidad por parte de los moriscos que no habían muerto. Parecía que el único remedio residía en ponerles de rodillas por el uso de una fuerza aún mayor y las propuestas más razonables que habían hecho unas pocas voces aisladas en el pasado, estaban claramente desechadas.

La primera de estas proposiciones había sido la de que los moriscos fuesen obligados a casarse con cristianos viejos, hasta quedar absorbidos dentro de la población general de España. Tales matrimonios, que habían sucedido libre y espontáneamente cuando los musulmanes llegaron a España, fueron descartados. No sólo eran ilegales, de acuerdo con la ley del país, sino que además eran completamente contrarios a la doctrina de la "limpieza de sangre" que estaba marcada indeleblemente en los corazones de muchos cristianos de la época.

La segunda era más liberal aún y, por lo tanto, rechazada con más vehemencia. Se sugería que se les permitiera a los moriscos vivir como quisieran y seguir el camino del Islam si lo deseaban. De esta forma, se les podría atraer a la religión oficial poco a poco y convertirles al catolicismo romano sin derramamiento de sangre. Los inquisidores se aseguraron de que tal propuesta fuera desestimada.

El Papa no lo permitiría ya que ello equivaldría al reconocimiento de la libertad de conciencia prohibida por los cánones de la Iglesia. Semejante idea era una "herejía protestante", totalmente inaceptable para la Iglesia católica romana.

Las otras propuestas hechas a Felipe II eran, al igual que las tradiciones establecidas por la Iglesia, mucho más violentas. Se sugirió que se reconsiderase la propuesta hecha por el Duque de Alba en 1581 de poner a los moriscos en embarcaciones y abandonarlos en alta mar. Esta proposición, junto con la de Martín de Salvatierra, obispo de Segorbe, el cual había sugerido en 1587 que los moriscos fueran expulsados como lo habían sido anteriormente los judíos, en un principio fueron rechazadas debido a la presión ejercida por los señores nobles de los moriscos.

La propuesta de expulsión, sin embargo, ganó cada vez más adeptos, especialmente entre los eclesiásticos, y en 1590 se sugería de nuevo seriamente que el Rey procediese contra los moriscos sin excepción, sin perdonar a ninguno. Había que matarlos, exilarlos para siempre o ponerlos en galeras de por vida. El Arzobispo Ribera sugirió que se esclavizara a todos los varones, enviándoles a las minas de las Indias.

De esta forma quedaba abierta la preparación de la expulsión y el genocidio de los moriscos y lo único que faltaba era la sanción pública de la Iglesia.

A pesar de ser tan feroces e inhumanos, estos proyectos no turbaron la conciencia de nadie. Había bastantes teólogos y eruditos que estaban deseosos de asegurar que estas propuestas para la eliminación final de los musulmanes de Al-Andalus, estaban dentro de los límites de la ley canónica. Eran herejes que habían renegado de su bautismo, por lo tanto, merecían morir. Su "culpa" era tan evidente, que para condenarles no eran necesarios ni pruebas formales ni juicio. Una sentencia de muerte común para todos ellos sería un servicio a Dios.

Fray Bleda aceptó las sugerencias como acordes con las enseñanzas de la Iglesia católica romana. Publicó unas "irrefutables" autoridades eclesiásticas en las que mostraba que el Rey podía ordenar que los moriscos andaluces fueran vendidos como esclavos o matados de una vez, si así lo deseaba. El mismo Bleda era partidario de la matanza con preferencia a la expulsión. Sus escritos y puntos de vista fueron universalmente aprobados por la Iglesia oficial de España y el Rey pagó todos los gastos de imprenta de su obra.

Los argumentos esgrimidos por Fray Bleda en favor de la masacre de los moriscos o la expulsión masiva, fueron estudiados detenidamente por el Papa Clemente III, que declaró que estaban libres de todo error. La sanción final y la aprobación por parte de la Iglesia de la eliminación de los musulmanes que quedasen en Andalucía, estaba dada.

Felipe III ascendió al trono, pero por aquel entonces su actuación se reducía a la de un mero comparsa. El Duque de Lerma, Marqués de Denia, se convirtió prácticamente en el gobernador de toda España; se sabe que el 2 de febrero de 1599 éste expresó la opinión de que todos los moriscos comprendidos entre las edades de 15 a 60 años merecían morir.

En 1602 se publicó inmediatamente un decreto por el cual se concedía a los moriscos un mes de plazo para vender sus propiedades y abandonar el país. El edicto de expulsión se publicó el 22 de septiembre de 1609. Comenzaba con la acostumbrada letanía de la "traicionera correspondencia" de los moriscos con los enemigos de España y de la necesidad de aplacar a Dios, -al Papa, en otras palabras- por las "herejías" de aquellos.

En el plazo de los tres días siguientes al de la publicación del edicto, todos los moriscos de ambos sexos, con sus hijos deberían partir de las diferentes ciudades y pueblos para embarcarse en los puertos designados por un comisario. Podían llevarse cuantas posesiones pudieran cargar a la espalda. Encontrarían barcos preparados para conducirles a Berbería y se les alimentaría durante el viaje, aunque debían llevar consigo cuantas provisiones pudieran. En esos tres días debían permanecer en sus lugares de residencia, esperando las órdenes del comisario y pasados los tres días, quienquiera que fuese encontrado fuera de su vivienda podría ser robado por el primero que llegase y entregado a los magistrados, o ser asesinado en caso de ofrecer resistencia. Como veremos, esta última previsión fue interpretada por muchos cristianos viejos como una autorización para robar y matar a los moriscos que se marchaban.

Toda hacienda real y toda propiedad personal que los moriscos no pudieran llevarse consigo, pasaría a propiedad de sus señores. A quien escondiese o enterrase sus posesiones, o prendiera fuego a las casas o cosechas, se le mataría junto con los demás habitantes del lugar.

Había previsiones específicas en lo que se refería a los niños de los moriscos. Los niños menores de cuatro años que quisieran quedarse podían hacerlo, con el consentimiento de sus padres o tutores. Los niños menores de seis años cuyos padres fuesen cristianos viejos, podían quedarse al igual que sus madres moriscas. Si el padre era un morisco y la madre cristiana vieja, tenían que irse y los niños menores de seis años debían quedarse con la madre.

Cuando los nobles oyeron que se había publicado el decreto de expulsión, elevaron sus protestas, pero éstas no sirvieron para contrarrestar la influencia de la Inquisición. La expulsión era el último eslabón en la creación de una sociedad cerrada. En sí mismo, era parte del proceso adelantado inexorablemente por el Santo Oficio y por los mecanismos del gobierno castellano. Cada etapa del problema morisco fue controlada y dirigida por la Inquisición, que con su colaboración hizo posible la expulsión. Dentro de Valencia fueron los clérigos quienes favorecieron la expulsión y los nobles los que se opusieron:

A pesar de las compensaciones previstas en el decreto de 1609, los nobles fueron a asegurarle al rey y al duque de Lerma que Valencia quedaría completamente arruinada si se expulsaba a los moriscos ya que ellos eran quienes realizaban todo el trabajo.

La expulsión se llevó a cabo en breve espacio de tiempo y, aunque hubo muy poca o ninguna resistencia por parte de los moriscos, no tuvo lugar tan pacíficamente como lo garantizaban los términos del decreto: Era imposible refrenar la ambición de los cristianos viejos, que estaban acostumbrados a considerar a los moriscos como seres desprovistos de derechos. Salían en bandas, robando y con frecuencia matando a quienes encontraban en su camino.. Para detener esto, se publicó un edicto real el 26 de septiembre, ordenando que se mantuviera la seguridad de las carreteras, en las proximidades de pueblos y ciudades. Esto demostró ser ineficaz y el 3 de octubre y posteriormente el día 6, el Virrey contó al Rey que los robos y asesinatos continuaban, aumentando la ansiedad más que la producida por la deportación de los moriscos.

Tres días después de la publicación del edicto, estos robos y asesinatos fueron pasados por alto por las autoridades, debido a la cláusula que afirmaba que cualquiera que saliera de su morada pasados tres días, podía ser robado por cualquiera que le encontrase y conducido a las autoridades, o ser muerto, caso de que ofreciera resistencia.

Pasados tres meses del decreto, se produjo una revuelta, a pesar de su absoluta falta de armas y se refugiaron en las montañas. La rebelión fue sofocada con sumo cuidado, del mismo modo que habían sido otras en el pasado, de acuerdo al mismo patrón que el empleado en los bautizos masivos de los mudéjares un siglo antes. En la Sierra del Agua murieron luchando 3.000 moriscos. En la Muela de Cortes, se rindieron 9.000 moriscos bajo la promesa de un salvoconducto. Sin embargo, 6.000 de ellos murieron allí mísmo y los restantes supervivientes, en su mayoría niños y mujeres fueron conducidos a los puertos.

Como el trato hacia los moriscos empeoraba, especialmente como resultado de la matanza de los que se resistieron, muchos niños quedaron huérfanos, por lo que fueron vendidos o robados, porque se aproximaba el otoño y empezaba a escasear la comida:

Tras la expulsión de los moriscos, como prometió Felipe III, se llevó a cabo una expedición para asegurarse de que no quedaba un solo morisco en el reino y para echar a los que se habían escondido. La última zona que se purgó de moriscos fue la del sur de Murcia, que no se limpió definitivamente hasta los primeros meses de 1614. A partir de entonces, la promesa de Felipe III se convirtió en una realidad.

No se sabe cuántos moriscos fueron expulsados. Los cálculos fluctúan entre 600.000 y 3.000.000. El hecho es, en cualquier caso, que los musulmanes estaban en Al-Andalus y todos ellos desaparecieron.

La historia recuerda muchas vicisitudes, pero pocas tan completas como ésta. El Cardenal Richelieu describió este hecho como el más furioso y bárbaro registrado en los anales de la humanidad.

La meta de la Iglesia, que había sido la de eliminar a todo aquel que afirmara y adorase la Unidad Divina y que rechazara la religión oficial en Europa, se había conseguido de esta forma. El proceso de eliminación había comenzado con la represión de los cátaros paulicianos de Francia e Italia y la conquista del norte de Al-Andalus; había continuado con el traidor derrocamiento del Reino de Granada y con la expulsión llegaba a su conclusión inevitable y lógica. Ya no había Islam en Al-Andalus. Solo quedaban las obras hechas por las manos de los musulmanes que habían vivido allí como un recuerdo de los que se habían ido para los que vendrían después. Muchas de estas obras aún conservan grabadas o esculpidas en ellas la inscripción árabe:

La ghaliba il-la Allah

(No hay victorioso excepto Allah)

sábado, 4 de agosto de 2012

MARILYN

Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925), sacerdote, teólogo, poeta multipremiado internacionalmente y revolucionario (ministro de Cultura del primer gobierno sandinista en Nicaragua de 1979 a 1987 en que fue suprimido por razones económicas) escribió a la muerte de Marilyn Monroy acaecida hace 50 años estos versos:

ORACIÓN POR MARILYN MONROE


Ernesto Cardenal

Señor

Recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra

con el nombre de Marilyn Monroe

aunque ese no era su verdadero nombre

(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años

y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)

y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje

sin su Agente de Prensa

sin fotógrafos y sin firmar autógrafos

sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia

(según cuenta el Time)

Ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo

y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.

Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.

Iglesia, casa, cueva son la seguridad del seno materno

pero también algo más que eso…

Las cabezas son los admiradores, es claro

(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).

Pero el templo no son los estudios de la 20th Century Fox.

El templo –de mármol y oro- es el templo de su cuerpo

en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano

expulsando a los mercaderes de la 20th Century Fox

que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.


Señor

En este mundo contaminado de pecados y radioactividad

Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda

que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.

Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).

Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos

-El de nuestras propias vidas- y era un script absurdo.

Perdónale Señor y perdónanos a nosotros

por nuestra 20th Century

por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.

Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.

Para la tristeza de no ser santos se le recomendó el Psicoanálisis.

Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara

y el odio al maquillaje –insistiendo en maquillarse en cada escena-

y cómo se fue haciendo mayor el horror

y mayor la impuntualidad a los estudios.


Como toda empleadita de tienda

Soñó ser estrella de cine.

Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y arhiva.


Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados

que cuando se abren los ojos

se descubre que fue bajo los reflectores y apagan los reflectores!

y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)

mientras el Director se aleja con su libreta

porque la escena ya fue tomada.

O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un

baile en Río la recepción en la mansión del Duque

y la Duquesa de Windsor

vistos en la salita del apartamento miserable.


La película terminó sin el beso final.

La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.

Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.

Fue

como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga

y oye tan sólo la voz de un disco que le dice:

WRONG NUMBER

o como alguien que herido por los gangsters

alarga la mano a un teléfono desconectado.


Señor

Quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar

y no llamó (y tal vez no era nadie

o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Ángeles)

contesta Tú el teléfono!

jueves, 26 de julio de 2012

EL VIVO DE DIVAR (galería de impresentables)

No es el primero, ni –nos tememos- será el último. Si en las democracias hay la posibilidad de descubrir a los mangantes que se arriman al poder y asaltan la caja pública, y de sacarlos de la “mamandurria”, que diz la inefable Esperanza Aguirre, esa posibilidad queda usualmente limitada por el corporativismo existente y la connivencia de la casta política. Carlos Dívar, ostentaba, el que debía ser uno de los cargos institucionales más importantes de España -presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, ahí es nada- y por eso lo cobraba suculentamente. Pero se lo tomaba a coña, yéndose de farra a la costa marbellí y otros lugares de España, un fin de semana sí y casi otro también, cargando sus permanentes vacaciones al pueblo español. Si hacía eso, sería lógico pensar, cómo de coña se tomaría sus funciones jurídicas en el Supremo, dándole la razón a aquel alcalde de Jerez que dijo un día –con tanta razón como se ha podido comprobar a posteriori- que la justicia en España es una coña. Pero el vivo de Dívar, cuando fue cogido infraganti (los sinvergüenzas creen que nunca serán descubiertos y actúan abiertamente como si el país fuera suyo) no dimitió, como sería lo lógico y honrado, siguiendo al menos la máxima de que la mujer del César no sólo tiene que ser honrada sino parecerlo, sino que se enrocó en la poltrona apoyado por varios de sus compis. Al final, después de hacer el ridículo, y hacérselo pasar a la Institución, no le quedó más remedio que renunciar, renunciar y no ser expulsado, a su cargo por causa de indignidad. Para más vergüenza de este sinvergüenza, cuatro días antes de que el Boletín Oficial del Estado publicara el cese del vivo de Dívar el 30 de junio pasado, éste se apresuró ante la evidente salida, a presentar un escrito recordando (¡qué vivo!) que le corresponde una pensión por indemnización (¿y a los ciudadanos quién los indemniza por las triquiñuelas dadivosas de ese individuo?) del 80% de su sueldo, que ahora se quedará en 8.670 eurazos al mes por estar en casita viendo la tele, más la pensión de jubilado que completará con creces lo que venía ganando. Esta injusta indemnización está prevista en la ley 74/80, con destino a los altos cargos del Estado durante dos años, con lo que el vivo de Dívar, si sus compis del Consejo no lo impiden, se pasará lo que queda de esta dura crisis, sin enterarse de ella mientras el ciudadano que le paga, ve rebajado sus sueldos, crecidos sus impuestos, mermada su sanidad, o sencillamente, cada vez más en la calle con una prestación disminuida y vigilada, si consigue disfrutarla el mismo tiempo que este "parado" de lujo y sin vergüenza. Sus compis, tienen la oportunidad de no permitirlo y demostrar que efectivamente algo empieza a cambiar en España para bien.






miércoles, 25 de julio de 2012

LA BURBUJA DE LOS MARES DEL SUR


¿Conocen lo que es la burbuja de los mares del sur? Así se ha denominado popularmente al crack de 1720, crisis financiera que ocurrió en Gran Bretaña en ese año, debido a una burbuja especulativa iniciada en 1711. Constituye uno de los primeros cracks económicos de la Historia. En este último año, Robert Harley, jefe del partido Tory o conservador ingles -equivalente ideológico al PP español- creó la South Sea Company (Compañía de los mares del sur) que tenía el monopolio del comercio con las colonias españolas en América. La compañía, a cambio, aceptó cambiar diez millones de libras en bonos del tesoro contra las acciones a un alto interés del 6%, lo que suponía un chollo para los inversores. La compañía hizo un primer viaje comercial hacia América aunque con escasas ganancias, que se complicaron poco después con el conflicto contra España, cuyo rey pensaba que los ingleses eran un peligro paras sus colonias y les declaró la guerra, escocido también por la pérdida de Gibraltar. Sin embargo, 6 años después del viaje de sondeo, a pesar del escaso negocio, la compañía se hizo cargo de diez millones de libras suplementarias de deuda pública. Gracias a la especulación desatada por medio de los típico rumores –la historia se repite- suben las acciones y la compañía creada por el líder conservador tiene la licencia del rey para comerciar en exclusiva con los mares del sur. Es la época en que aparece en escena John Law, otro siniestro personaje, que se ofrece en Francia como economista al nuevo regente, creando con su apoyo el Banco General, que pronto pasaría a ser Banco Real con capacidad de fabricar moneda. En 1717 Law creó una compañía para controlar el comercio de Louissiana (en ese momento en manos francesas). Con el frenesí especulativo, similar al de la burbuja del ladrillo puesta en marcha en España hace unos años por Aznar, surgen otras burbujas especuladoras y se acelera la bajada en la cotización de unas acciones vendidas a precio de humo. La crisis se contagió a los bancos, y provoco la indignación del pueblo -los perjudicados pertenecían a todos los estratos sociales- que a finales de 1720 consigue la disolución del Parlamento inglés. La comisión que sustituyó al Parlamento reveló la intrincada maraña de corrupción en la que estaban implicados buena parte de los miembros del gabinete conservador, y uno de ellos se suicida. Los demás fueron arrestados y encerrados en la torre de Londres y la mayor parte desposeídos de sus bienes (en ésta última parte, la historia no se repite: los causantes de la crisis del 2008 a nivel internacional y la del ladrillo en España, siguen sin devolver el dinero y tan campantes en la calle). Por su parte el Parlamento Francés quiso ahorcar a John Law, pero éste, protegido por el regente, a quien había enriquecido con sus negocios, huye a Venecia. En Inglaterra, es nombrado nuevo ministro del Tesoro, Robert Walpole que anunció una serie de medidas para restablecer la confianza pública y la solvencia de la compañía, que sorprendentemente continuó sus negocios y además, administrando la deuda nacional creada por la especulación. Lo que hizo Walpole fue rescatar a la Compañia de los Mares de Sur mediante la inyección de dinero público hasta convertirlas en dos compañías de gestión de deuda, con el objeto de maquillar la falta de liquidez (el “no hay dinero” que tanto se dice ahora) del sistema económico británico. Con estas medidas, Walpole se ganó al partido opositor Whig y al rey que delegó el gobierno en él. Ebrio de poder y una escandalosa vida privada, quiso controlar la del resto de los ingleses. Escritores como John Gay (que lo satirizó en su “Ópera de los mendigos”, inspiración de la famosa de “los 4 peniques” de Brecht), Jonathan Swift, Alexander Pope o Henry Fielding, le criticaron abiertamente. La reacción del susodicho Walpole fue, para cercenar las críticas, promover la censura en los teatros con la Theatrical Licensing Act de 1737, pasando a ser considerado un dictador. Con esta ley, Walpole cerró los teatros sin patente, es decir, aquellos que sólo tenían permitido representar comedias, pantomimas y melodramas, imponiendo en los teatro con patente, o sea, con licencia para representar teatro hablado o “serio”, la censura previa de los textos. Como consecuencia, la mayoría de los autores críticos se vieron obligados a escribir novelas y el teatro inglés cayó en descrédito ante el público.

viernes, 20 de julio de 2012

NO TENGO FUERZAS PARA RENDIRME

Foto: José Miguel Pérez (Canarias 7)

Anoche tuve un sueño. Soñé, que después de la masiva protesta en toda España en la calle contra su gobierno, Mariano Rajoy, impulsado por un repentino atisbo de rubor y dignidad personal y política, dimitía. Soñé, que el rey Juan Carlos, incapaz como Jefe de Estado de evitar la inminente ruina de España, impulsado por un atisbo de honor, abdicaba. Soñé, que Rouco, presidente de la Conferencia Episcopal española, como representante del Papa, jefe de la iglesia católica, arrepentido de su ominoso silencio ante la injusticia social, impulsado por inesperado piadoso gesto de moral cristiana, decidía irse después de devolver al Estado los miles de millones de euros que les regala el gobierno. Soñé, que los bancos, en un impulso de inacostumbrada e histórica vergüenza propia, decidía devolver a sus dueños, las casas hipotecadas y el 50 % de sus usureros interes, además de renunciar a los casi 100.000 millones del préstamo europeo, para destinarlos a rescatar el reflote de las empresas, el empleo y los servicios públicos esenciales sanitarios, educativos y culturales.
Pero no. Todo fue un espejismo que me hizo despertar a la cruda realidad de que nadie vinculado al poder en este país, está dispuesto a irse cuando las cosas no funcionan, ni a dejar de ganar dinerales cuando la mayoría de la población sufre deseperadamente. Ni siquiera tienen el rubor de irse, cuando viven y muy bien a costa del dinero de la mayoría de los españoles que trabajan en condiciones cada vez más precarias -lo que trabajan- o se hunden en la ruina económica y moral, los que no. Esto no es democracia. Es el uso torticero de un derecho humano universal en beneficio de unos pocos. Es la vergüenza de un país sin orgullo nacional, arrodillado gracias a sus dirigentes ante la avaricia del capital financiero. Este gobierno es un gobierno títere de la troika europea, no es un gobierno de un país que sigue los designios de los ciudadanos de ese país que lo eligió en unas urnas. En vez de solucionar los problemas de esos ciudadanos al margen de ideologías, se limita a ser lacayo de intereses extranacionales. Hay que hacer y cumplir lo que dice Bruselas, se jacta el ministro de Hacienda en un intento de justificar lo injustificable. Y Rajoy, se esconde. Evita dar la cara ante los españoles. Ni siquiera va al congreso a defender sus decisiones. Sólo acude, como ayer, a votar esas catastróficas decisiones que están llevando España a la bancarrota ante la connivencia de los demás poderes, fácticos o no. Esta Europa en que nos metieron por la puerta de atrás con prisas ha sido una mala apuesta para España, como lo fue una transición política condicionada, de la que vienen estos lodos. Lo que pudo ser una acertada opción, nos ha ido arrinconando por la carencia de orgullo nacional de la casta política, proclive a agachar la cabeza a cambio de unas migajas. Primero nos engañaron para entrar en la OTAN. Luego con la entrada en el ámbito del euro, se nos convirtió de motu propio en europeos de tercera, en PIGS, esa acrónimo tan del gusto de la City económica británica para designar a los ciudadanos del sur de Europa (Portugueses, Italians, Greeks, Spaniards), que corresponde igualmente a la palabra inglesa que significa "cerdos". Un presidente nos metió en una guerra (Irak) por servilismo al imperio yanqui, otro nos sacó de una y nos metió en otra (Afganistán) para seguir sirviendo a otros interes espúreos, de la que un tercer presidente no nos ha sacado. ¿Cuánto dinero nos ha costado y sigue costando eso? ¿Es eso  sostenible y los servicios públicos básicos no? Ahora seguir perteneciendo a Europa nos esclaviza y sus orondos dirigentes nos marginan y encima  nos culpan de todos los males de Europa. Parecía tan sólo hace unos días que a los ciudadanos de este país -para satisfacción del poder- sólo les interesaba el triunfo de unos señores en calzoncillos corriendo detrás de una pelota dándole patadas, frente a aquellos que pelean por investigar como cientificos, enseñar como maestros o profesores, curar como médicos, construir como arquitectos o ingenieros, crear como artistas o simplemente ser los mejores en sus respectivas ámbitos, y son obligados por ese mismo poder, a no hacerlo por falta de medios o a emigrar. Sin embargo, el hartazgo ciudadano ha llegado al límite y ha salido a la calle, único lugar que nos queda por ahora para la expresión libre, dado el adocenamiento de los medios de comunicación y los parlamentos. Ha salido a la calle y ha dicho ¡Basta! Como decía ayer la pancarta de un ciudadano, "No tengo fuerzas para rendirme". Esa debe ser la consigna que nos anime a cabalgar hasta enterrarlos en el mar, como dijo el poeta en otos tiempos igual de sombríos.

viernes, 13 de julio de 2012

¡QUE SE JODAN!


El Padre, Don Carlo

El victorioso exabrupto lanzado el día de ayer desde la tribuna del parlamento español por la diputada pepera-valenciana Ana Fabra, de "qué se jodan" ha sido la guinda que adorna el asqueroso y enevenado pastel que ha ido elaborando el PP de Rajoy and company en sus escasos seis primeros meses de gobierno en España. Es -y esperemos- el punto final de su política de despropósitos, de provocación diaria al ciudadano de a pie, de represión policial continua y brutal, de bajada de pantalones ante la banca y Europa, claudicación ante la conferencia episcopal, empobrecimiento generalizado (económico, cultural y moral) de la población, y en definitiva, de dinamitadores del pequeño estado del bienestar conquistado con tanto esfuerzo en los últimos años. Es la cruda realidad pese a quien pese. Para construir se tarda mucho, para destruir, basta medio año. Por tanto, temblamos ante lo que pueda pasar en lo que queda de legislatura de seguir tomando médidas económica y políticamente absurdas, un viernes sí y otro también, agazapados en el confort de la casta política con poder absoluto y desprecio aun más absoluto hacia la ciudadanía. Ante tanto engaño y latrocinio, la ciudadanía tiene un límite en su hartazgo y en su supervivencia.
La treintañera niñata, hija de su papá, el capo de Castellón, Don Carlo, dice hoy que el "que se jodan" lo dijo ayer refiriéndose a los diputados del PSOE, lo cual tampoco está bien, ni es de educación cívica. Pero lo cierto es que Ana Fabra al expresarlo tan espontanea y eufóricamente, como lo hizo en 1936 el fascista legionario Millán-Astray, con su grito de "Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!" ante Miguel de Unamuno, se ha desacreditado como representante del pueblo -como debería ser- y demócrata respetuosa con los adversarios políticos -como debiera serlo aun más-, para mostrarse como lo que realmente es, además de una niñata malcriada y clasista. Anita "que se jodan" Fabra -como ya la llaman- es fiel espejo de su padre -Don Carlo-, capo del PP muchos años de Castellón, donde ha hecho y deshecho a su antojo hasta que no ha podido eludir la justicia. Gracias a Aznar -cuando él habitaba en la Moncloa-, consiguió se construyera un aeropuerto en Castellón (¡!) que se acabó hace 5 años y nunca ha entrado en servicio. Rajoy y sus secuaces deberían callar cuando se les llena la boca de agua diciendo que todo lo de ahora es culpa de Zapatero o del PSOE. Lo del Aeropuerto, que costó a los valencianos casi 200 millones de euros para estar cerrado a cal y canto, es exclusivamente un pufo pepero, de Aznar, Fabra y compis de igual ralea. Planteó el proyecto escudado en un macroplan urbanístico de 40.000 viveindas y 12 campos de golf (el es desde hace años presidente de uno) que se ha quedado en nada. Pero el Fabra padre, va escapando de los tribunales a pesar de haber sido denunciado por cohecho y fraude a Hacienda y recibir comisiones para dar licencias mientras era presidente de la Diputación, cargo político que ostentaba al mismo tiempo que hacía sus chapuzas por medio de su empresa CARMACAS. De esta empresa es socia su bambina Ana, abogada, que ha ido escapando de la imputación correspondiente solicitada por el juez, dado su chollo de aforada. Sin embargo, a Fabra padre, de impenitentes gafas negras (al parecer por haber quedado tuerto en la infancia jugando con unas tijeras con un hermano) que dicen usa para no descubrir su mirada torva ante los demás, lo ha bendecido Rajoy declarándolo "ciudadano y político ejemplar". ¿Cabe mayor provocación?
Ana "que se jodan" Fabra, ha declarado disfrutar de 2 créditos hipotecarios, uno de ellos de BanCaja, que fue abducida por el proyecto bancario pepero de Bankia, que ha sido otra tanda de despropósitos, mentiras y fraudes, que esperemos que con el exministro Rato, acaben todos en el banquillo y en prisión. Ana tiene dos chalezasos, uno en Oropesa y otro en Pozuelo de Alarcón. Este último en la urbanización de superlujo promovida por el arquitecto Joaquín Torres Vázquez, con piscinas cubiertas, gimnasio, cine privado, etc, donde tienen vivienda gente como los futbolistas Cristiano Ronaldo, Raul o Fernando Torres, y el cantante Alejandro Sanz. Ellos lo ganan y se lo pueden permitir, pero alguien viviendo de la política ¿cómo? A no ser que sea hija de quien es y esté pendiente de los tribunales. La niñata pepera está casada con otro militante pepero, Juan José Güeme, cuarentón y niño bonito en su momento de la ínclita Esperanza Aguirre. Como consejero suyo de Sanidad, le dejó todo preparado para privatizar el servicio sanitario dependiente de la comunidad de Madrid, y anteriormente, como consejero de Empleo y de la Mujer, declaró cosas como que para luchar contra el maltrato de la mujer no se le ocurría nada más que hacer ni dinero que gastar... Es un niñato que hizo carrera de negocios y ha vivido siempre de la política.
Ahora es fácil explicarse como Ana Fabra ha podido impunente y con entuasiasmo gritar "que se jodan" refiriendose a los parados que verán reducidas sus ya escasas prestaciones, a los adversarios políticos, y en definitivamente contra todos los españoles que afortunadamente ni pensamos ni comulgamos con esta panda de desalmados que para colmo, viven descaradamente a costa de quienes insulta. Por cierto, Ana, si te molesta lo dicho aquí, ¡Qué te jodas!




sábado, 2 de junio de 2012

LA CONFERENCIA EPISCOPAL Y LA CRISIS

La profunda crisis económica provocada por el desaforado usurerismo y ansias de poder de la banca amparada en la impunidad más absoluta al tener controlada a la casta política, tiene en España un perfecto cómplice en la Conferencia Episcopal (cúpula vaticanista en España) y su enervante silencio ante el padecimiento de la inmensa mayoría de la población, a cuya expensas vive sin sentir ni un ápice esta desvastadora crisis. A pesar de las continuadas manifestaciones en la calle -un día sí y otro también- contra las medidas de un gobierno conservador títere de otros gobiernos europeos y de la gran banca europea, a pesar de millones de católicos que sufren como el resto de la ciudadanía el azote del capital, la cúpula vaticanista española liderada por el arzobispo Rouco, no ha dicho ni mú. Claro, ¿qué trendría que decir después de que el gobierno conservador del PP no le haya recortado ni un euro a su iglesia, sino al contrario, favorecerle con unos 10.000 millones de euros, que es la suma de los casi 300 que saca de la famosa casilla del IRPF, los 4.000 que nos cuesta a todos el mantenimiento de los centros educativos religiosos y el pago a los profesores de religión, o los 3.000 millones que se calculan deja el Estado de ingresar al estar exenta la Iglesia católica en España del pago de impuestos como el IBI (bienes inmuebles) del que no escapa cualquier otro hijo de vecino? ¿Qué decir de las medidas favorecedoras de un partido que por medio de su anterior presidente Aznar, en 1998 reformó la ley hipotecaria franquista del 1946, para beneficio de la cúpula eclesial católica, en el sentido de que puede inscribir a su nombre propiedades que no son suyas y sin pagar derechos por ellas? Aún escuece lo que ha ocurrido con la Mezquita de Córdoba, patrimonio de la humanidad, de la que se han apropiado por solo 30 € y de la que sacan al año 8 millones de € en concepto de visitantes, cantidad -qué no se sabe a donde va a parar- y que es casi tres veces superior a la que ha invertido el propio Estado en su rehabilitación. Ante el clamor cada vez más creciente de que al menos la Iglesia pague el IBI de las numerosas propiedades que posee, y a las que saca partida (museos, iglesias, colegios, casas en alquiler, etc...), y mirando a otro lado de lo que ha acordado el primer ministro Monti en Italia hace unos meses de hacer pagar a la Iglesia católica lo que debe pagar, el Arzobispo Rouco saca su cara más cínica. Dice, que si tiene que pagar porque lo diga una ley (sabe que el PP no se atreverá, como ni siquiera se atrevió el PSOE con el timorato expresidente Zapatero), lo hará, amenazando a continuación, que en ese caso se resentirá su obra social, en  referencia a la labor de su ONG de Cáritas. Su mezquino golpe bajo quiere dar donde más duele ahora mismo, ya que en Cáritas se refugia buscando auxilio mucha de la pobreza existente en España. Pero lo cierto, es que esta benefactora institución de la que alardea la iglesia católica, se mantiene mayoritariamente de donaciones voluntarias y de las subvenciones institucionales, ya que la administración de Rouco sólo aporta 5 millones de euros (de los 10.000 milones que levanta al Estado, recordemos), que viene a ser dentro del ocultismo de las cuentas vaticanas, entre un 1 o un 2 por ciento del presupuesto total de Caritas que proviene principalmente de donaciones particulares e instituciones públicas.
Los favores por el privilegioso estatus de la cúpula vaticanista española, revierten acabando con las multitudinarias manifestaciones contra la "enseñanza laica" que llaman ellos (¿No es España, según la constitución un estado aconfesional?), el aborto, etc y misas públicas o megalómanas visitas papales costeadas con dinero público; con su cómplice silencio ante la situación crítica actual, o concediendo "bulas" discriminatorias para con el resto de los católicos, como cuando el pasado año Rouco concedió permiso para que el hijo de Aznar se casara en un finca particular. La involucración de Aznar y su mujer, actual alcaldesa de Madrid, está elevada al máximo en favoritismos "espirituales". Durante su estancia en la Moncloa se consolidó en España el poder de la secta de los Legionarios de Cristo del cura pederasta mexicano Marcial Maciel, que con el apoyo de varios miembros del PP, cercanos a Aznar o al gobierno de la comunidad de Esperanza Aguirre o el actual ministro de Justicia, Gallardón, montaron una red de centros educativos por toda el pais bajo la estela de la Universidad Francisco de Vitoria, en uno de cuyos altos cargos, además de siginificados miembros del PP, se encuentra Susana Botella, hermana de la alcaldesa de Madrid.