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domingo, 24 de enero de 2010

PESIMISTAS NO: OPTIMISTAS BIEN INFORMADOS


En estos días he recibido de algunos amigos por distintos medios, invitación para apoyar la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria como Capital Europea de la Cultura. Sé que les anima la mejor de las intenciones y que lo hacen con sinceridad y con toda la ilusión del mundo para que esta ciudad, salga del marasmo en que la han ido hundiendo sucesivamente, uno tras otro y otra, los alcaldes que ha tenido durante los últimos 25 años. Es lógico, que tras el continuo desencanto y frustración (no sólo en materia cultural) permanente que sufrimos, aparezca por enésima vez un hálito de esperanza y mucha gente se apunte a apoyar desinteresadamente y con renovada ilusión eslogans oportunistas como éste que esgrime ahora el alcalde Saavedra. No creo ser sospechoso de ser contrario a la ciudad donde nací, crecí y vivo, a la que he visto crecer a pasos insospechados, a veces bien, a veces mal, y compartido ese crecimiento, y me imagino ser corresponsable de alguna manera de todo ello. Ni tampoco de no quererla y desear que cada vez sea más y mejor ciudad. Por eso, cuando la crítico, lo hago precisamente porque la quiero.
A mí como el que más, me gustaría que en 2016 fuera Capital Europea de la Cultura, y muchas cosas más. Que tuviera muchísimo menos paro y barrios decentes, limpios y bien atendidos en sus servicios, una policía circulando como debiera, unos ciudadanos respetuosos con los demás, un abasto de agua potable de calidad y barata, un transporte público bueno y asequible a sus usuarios, unas zonas de esparcimiento y práctica deportiva en condiciones y cantidad suficiente, calles sin barreras urbanas, transitables para incapacitados y madres o padres que quieran pasear a sus pequeños y mayores, una administración moderna y eficaz, teatros bien gestionados y con programación democrática –es decir, para todos los ciudadanos que los pagan-, tener un equipo en Primera y una mejor y mayor atención a los creadores y artistas de la isla, contar con unos políticos lo mejor preparados posible, honestos, cumplidores de sus promesas electorales y entregados a todos los ciudadanos –los que les eligieron y no-, y que no usen sus prebendas en beneficio propio o de sus luchas partidistas, sea frente a sus adversarios, o en el seno de su propio partido. En definitiva, recuperar el prestigio perdido dentro y fuera de la Ciudad y ser una auténtica aspirante a Capital Europea Cultural.
Pero nos encontramos ante la utilización torticera de un justo y perfecto deseo, y además en mi opinión, en el momento más inoportuno. Una ciudad que tiene dos teatros cerrados, otros dos mal gestionados en su programación, un multicines a punto de desaparecer, apenas salas de exposiciones, museos cada vez menos visitados, ninguneo continuo a los creadores y artistas de la isla, o desprecio hacia una institución conservadora del patrimonio canario a la que se le racanea ayuda mientras se dilapida en “megaeventos” sin trascendencia o para una elite, que ni siquiera haya sido capaz de conseguir que sea considerado patrimonio histórico su casco antiguo, esa Ciudad, no tiene, por desidia e incapacidad de sus regidores, mimbres para aspirar a tal capitalidad. Y eso, lo saben. Saben que no podrán competir frente a la mayoría del resto de las ciudades españolas que aspiran al mismo fin. Pero siguen adelante, porque este capricho del alcalde Saavedra para la posteridad, piensa que le sirve para distraer a seis años vistas, de la realidad cultural de la ciudad y de lo que es necesario hacer previamente para aspirar a tal honor. Se trata de una cortina de humo perfectamente orquestada en la que quiere aglutinar en torno a ella a un número de bien pensados ciudadanos, encubriendo su pésima gestión cultural del municipio, y de paso, utilizarla con fines personales. ¿De cuándo acá, se le ha oído valorar al alcalde Saavedra públicamente eventos como el Festival Folklórico de Ingenio o el de Teatro de Agüimes (¿Ha estado alguna vez en él?), como ahora hace, y querer hacer participativos en “su cruzada” a otros municipios. El alcalde Saavedra debe reconocer que ha empezado a destiempo su campaña y sin contar previamente con el apoyo y opinión de la ciudadanía. Ni siquiera se ha preocupado de poner al frente de la campaña a un profesional de la gestión con experiencia para tirar de un carro tan importante como éste. Tampoco se ha preocupado de informar a la ciudadanía de lo que significa ser Capital Europea de la Cultura y lo que comporta. Ha alentado a votar, cuando sabía y ha tenido que reconocer ahora, que los votos no son vinculantes, Es decir no sirven para decidir que se sea o no Capital Cultural. Es simplemente una forma de fomentar la participación ciudadana y medir el interés social en torno al tema de la Capitalidad. Quien elegirá en octubre de 2011 la ciudad Capital Cultural es una comisión de 13 miembros, presidida por Bob Scott, 7 de ellos nombrados por instituciones europeas, y 6 por el Estado al que pertenece la candidatura previa consulta a la comisión. Y Entre los aspectos que valorará esta Comisión están por ley, que la ciudad se caracterice por la realización de manifestaciones y creaciones artísticas y la mejora de la promoción y gestión de las actividades culturales, La realización de iniciativas en materia de acceso y sensibilización al patrimonio, La contribución al desarrollo de la actividad económica, sobre todo en lo referente al turismo y a la creación de empleo, efectos durables de la celebración, presupuestos suficiente, visibilidad de la manifestación, redistribución cultural, apoyo a artistas y operadores culturales locales e impacto socioeconómico y cultural.
Que sepamos, ni siquiera Las Palmas de Gran Canaria se ha adherido a la Agenda 21 de la Cultura, que es el primer documento con vocación mundial, que apuesta por establecer las bases de un compromiso de las ciudades y gobiernos locales para el desarrollo cultural. Este “documento orientador de las políticas públicas de cultura y como contribución al desarrollo cultural de la humanidad” fue aprobado por el IV Foro de Autoridades Locales reunido en Barcelona el 8 de mayo de 2004. La adhesión a este documento, que sitúa la Cultura en el centro de las estrategias urbanas, tanto en la promoción de derechos humanos, mejora de calidad de vida de las personas y como contribución a la creación de empleo y regeneración social, expresa el compromiso para conseguir que la cultura sea una dimensión clave en las políticas urbanas. ¿Lo es en Las Palmas de Gran Canaria? Tiene el alcalde Saavedra un proyecto cultural para la ciudad? ¿Un proyecto democrático y participativo? Y se le está acabando la legislatura. Por eso se agarra como clavo ardiendo a un imposible. A partir de 2013, la capitalidad cultural europea –proyecto propuesto por la gran actriz Melina Mercouri en 1985- se compartirá entre dos países (2016 lo harán España y Portugal), y por España, además de Las Palmas de Gran Canaria se han presentado otras 14 (Oviedo-Gijón-Avilés, que han sido inteligentes y han planteado una capitalidad conjunta, Santander, Cáceres, Córdoba, Málaga, Burgos, Zaragoza, Tarragona, Cuenca, San Sebastián, Segovia, Alcalá de Henares, Murcia y Pamplona) y la candidatura canaria está muy cuesta arriba. Si atendemos al nivel participativo, el de los famosos votos no vinculantes, Las Palmas de Gran Canaria, se encuentra actualmente en décima posición, con 4 y pico % de votos del total. Sin embargo, frente a todas estas consideraciones, el alcalde Saavedra sigue erre que erre vistiendo a un santo desnudando a otros muchos, derrochando dinero en un imposible e insultando a los creadores y artistas canarios, al destinar 635.000 € para un solo concierto de una “figura” internacional. ¿Cuánta actividad podría hacerse con ese dinero? En caso de producirse el milagro, ¿Cuántos artistas y creadores canarios van a quedar en la isla en 2016? Porque la política errática y sin objetivos del alcalde Saavedra y también la del presidente del Cabildo José Miguel Pérez, en materia cultural (retrasos en los pagos o dejación de actividades, sin menoscabar la contratación exterior), están, en contra de los objetivos de la Capitalidad Cultural, destruyendo puestos de trabajos en el sector a pasos agigantados y provocando la emigración de creadores y artistas de la isla. Y se les acaba la legislatura. El alcalde Saavedra se permite además menospreciar públicamente a quienes no comulgamos con sus megalomanías, de pesimistas maníacos o ignorantes. ¡Qué democrático, cuando tiene su buen sueldo mensual más otras prebendas, del dinero de todos los contribuyentes! En vez de reflexionar, no se baja del burro y llena su boca de soberbia diciendo que nos arrodillaríamos ante él si trajera a Bruce Springteen. Qué no le extrañe, pues, de cómo van las encuestas, pues se lo ha ganado a pulso. De pesimistas, nada, alcalde Saavedra. Parafraseando a José Saramago, un gran hombre de la cultura afincado en Canarias y premio Nobel, somos optimistas bien informados.