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sábado, 16 de enero de 2010

CON EL DINERO EN ARMAMENTOS...


A pesar de la "boutade" del nuevo obispo de San Sebastián diciendo que "existen males mayores que los que esos pobres de Haití están sufriendo estos días", la catástrofe de Haití (la segunda en apenas tres años) ha puesto en movilización en su ayuda a numerosos países y organizaciones. Pero mete la pata Munilla dos veces (casi como San Pedro). El pueblo de Haití no sólo sufre estos días. Viene sufriendo desde hace siglos, desde la esclavitud y la independencia con el triste honor de ser el país más pobre de América y uno de los más pobres del mundo, gracias en gran medida a aquellas potencias que hoy se conmiseran de las consecuencias del terremoto. Munilla debería saberlo si fuera buen cristiano, y porque allí hay auténticos cristianos dejándose la piel y hasta la vida por por unos principios que dice defender el citado obispo, pero desde la comodidad de su sede. El impacto de la catastrofe ha sido tremendo, pero al margen de la urgente necesidad de ayuda, hay que plantearse desde los países privilegiados, que dicha ayuda debe culminar con una reflexión para que paises como Haiti -las catastrofes siempre se ceban sobre los paises pobres- salgan definitivamente de su infradesarrollo. Los llamados paises ricos, deberían reflexionar sobre su codicia y explotación masiva de los recursos de estos paises, y realmente ayudar, no solo en situaciones anómalas como éstas, sino finalmente a extirpar el infierno -ese si es el infierno obispo Munilla- de la faz de la tierra y que todos los seres humanos vivan con un mínimo de dignidad, le importe o no al citado obispo. Los números de la ayuda que dicen los distintos países van a emplear en Haití, suenan gigantescos, pero no son nada en comparación a los beneficios que estos mismo paises obtienen de los paises explotados. Y mucho menos de lo que invierten en industria armamentística. Es decir en DESTRUIR. Daría escalofrío saber, que los Estados Unidos de Obama invierten 1.600 mil millones de dólares al minuto en ese sector. Que en 2002 con los 839.000 millones de dolares (y la cifra no baja) que se invirtieron en guerra, se podía haber proporcionado el mantenimiento durante 20 años, sí, 20, de los servicios básicos en todo el planeta. Los contribuyentes españoles deben saber, que España no se queda atrás. Actualmente, con gobierno socialista incluso, es el que más invierte en investigación militar tras USA, y el segundo que menos recursos destina a I+D básica. Esta sinrazón ha llevado a unos dos mil docentes científicos de 38 universidades españolas se hayan declarado objetores cientificos a la investigación bélica o de defensa. Incluso, a pesar de la crisis, España destina un 0,25 del Producto Interior Bruto (USA un 0,6) a estos menesteres, y eso que el gobierno camufla el dinero que realmente gasta en este capítulo, entre varias partidas o Ministerios, o aludiendo al secreto de estado. Se permite incluso vender armas a países dudosamente democráticos como Turquía, Indonesia y Argel. Y además, se cierne un tupido velo, sobre la responsabilidad del anterior presidente en la intervención de España en la guerra de Irak, sin que el propio Aznar pague por haber mentido al pueblo español sobre las auténticas causas de la intervención bélica. Aznar sigue chuleándose por ahí, mientras en Inglaterra se investiga a Blair (el otro integrante del melodramatico trío de las Azores) y en Holanda ha caido un gobierno por las medias verdades que emplearon, es decir, censurando toda aquella información que pusiera en duda que se intervenía en Irak por la existencia de unas armas de destrucción masivas que no existían en realidad. Y no hay que olvidar, que España esta implicada en otra guerra, por mucho que hablen de intervención humanitaria (ninguna guerra lo es), como la de Afganistán donde ya han muerto 80 militares, o sea, uno por mes. Censuremos la política militarista de este gobierno para que salga cuanto antes de Afganistan -como lo hizo en su día Zapatero de Irak por cuestión electoralista- y que se reinviertan esas escándalosas cifras en servicios sanitarios, educativos, sociales y reflotar la maltrecha economía del país.

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