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miércoles, 11 de enero de 2012

LA MATANZA DEL DÍA DE SAN BARTOLOMÉ


Cuando hacia 1450, el herrero alemán Johannes Gutemberg, diseñó su propia imprenta, la cultura dio un vuelco revolucionario insospechado. Hasta ese momento, los libros se copiaban a mano uno a uno en los conventos por medio de habilidosos monjes "iluminadores", muchos de ellos sin saber leer ni escribir, con lo que así se salvarguadaba algunos de sus contenidos considerados pecaminosos por la iglesia. Se solían, también, imprimir algunos pasquines y dibujos, por el sistema oriental de la xilografía, traido por italianos a Europa. Con esta técnica, se trabajaba sobre una plancha de madera, moldeando el dibujo o las letras. Poco rentable por el desgaste de la madera, a Gutemberg se le ocurrió utilizar letras móviles de hierro, colocadas sobre un molde imitando las letras de los copistas iluminadores y se empeñó en editar una biblia que nunca vio terminada porque se arruinó dos veces. Gracias a la iniciativa de Gutemberg, el libro es el preambulo de la fabricación industrial en serie, que hizo el conocimiento de la época extensible e individualizado, un hecho similar en el siglo XX con la fabricación de soportes audiovisuales. El invento fomentó que el conocimiento no fuera patrimonio de la iglesia que creaba y guardaba libros en sus conventos, y no tuvo más remedio que entrar en las incipientes universidades. Al humanista francés Petrus Ramus (Pierre La Rameé) se debe ésto último, pues fue quien propuso un sistema de enseñanza basado en la distribución de un libro a cada alumno, concibiendo un nuevo tipo de relación maestro-alumno, además de arremeter contra el aristotelismo imperante en la enseñanza. Convertido al protestantismo en plena guerra de las religiones en Europa, cayó en desgracia y tuvo que huir de Francia, donde reinaba Carlos IX a las órdenes de su imperante madre Catalina de Medici. Fundamentalistas católicos, espoleados por el rey, se lanzaron a las calles de Francia el 24 de agosto de 1572 y se dedicaron a asesinar a miles de declarados hugonotes -rama protestante del calvinismo-, entre ellos, Ramus, que acabó siendo arrojado al Sena, en lo que se conoce como la matanza del día de San Bartolomé.
Desde que el libro, gracias al invento de Gutemberg salió del control directo del Vaticano, no ha dejado de estar constantemente vigilado por su tristemente famoso índice de libros prohibidos que continúa de otra manera en pie. El prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe (sucesora de la Inquisición o Santo Oficio, fundada por Pablo III en 1542, y presidida desde 1981 por el actual Papa), el cardenal norteamericano William Levada, ha censurado por medio de carta en noviembre pasado a la editorial católica argentina San Pablo por el libro "Parejas y sexualidad en la comunidad de Corinto", obra del pastor metodista Pablo Manuel Ferrer al considerar que causaba confusión en los fieles por su interpretación del tema sexual, y por tanto había que quitarlo de circulación.

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