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lunes, 29 de octubre de 2012

¿POR QUÉ HABLA TAN ALTO EL ESPAÑOL?





Este tono levantado del español es un defecto, viejo ya, de raza. Viejo e incurable. Es una enfermedad crónica.
Tenemos los españoles la garganta destemplada y en carne viva. Hablamos a grito herido y estamos desentonados para siempre, para siempre porque tres veces, tres veces, tres veces tuvimos que desgañitarnos en la historia hasta desgarrarnos la laringe.
La primera fue cuando descubrimos este continente y fue necesario que gritásemos sin ninguna medida: ¡Tierra! ¡Tierra! ¡Tierra! Había que gritar esta palabra para que sonase más que el mar y llegase hasta los oídos de los hombres que se habían quedado en la otra orilla. Acabábamos de descubrir un mundo nuevo, un mundo de otras dimensiones al que cinco siglos más tarde, en el gran naufragio de Europa, tenía que agarrarse la esperanza del hombre. Había motivos para hablar alto. Había motivos para gritar.
La segunda fue cuando salió por el mundo, grotesca mente vestido, con una lanza rota y una visera de papel, aquel estrafalario fantasma de la Mancha, lanzando al viento desaforadamente esta palabra de luz olvidada por los hombres: ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!… También había motivo para gritar. También había motivos para hablar alto.
El otro grito es más reciente. Yo estuve en el coro. Aun tengo la voz parda de la ronquera. Fue el que dimos sobre la colina de Madrid, el año 1936, para prevenir a la majada, para soliviantar a los  cabreros, para despertar al mundo: ¡Eh! ¡Qué viene el lobo! ¡Qué viene el lobo! ¡Qué viene el lobo!...
El que dijo ¡Tierra! Y el que dijo ¡Justicia! es el mismo español que gritaba hace seis años nada más, desde la colina de Madrid, a los pastores: ¡Eh, que viene el lobo!
Nadie le oyó. Los viejos rabadanes del mundo que escriben la historia a su capricho, cerraron todos los postigos, se hicieron los sordos, se taparon los oídos con cemento y todavía ahora no hacen más que preguntar como los pedantes: ¿Pero, por qué habla tan alto el español?
Sin embargo, el español no habla alto. Ya lo he dicho. Lo volveré a repetir: El español habla desde el nivel exacto del Hombre, y el que piense que habla demasiado alto es porque escucha desde el fondo de un pozo.

LEON FELIPE,  1942

León Felipe (Zamora 1884 - Ciudad de México, 1968), fue un poeta y republicano español. Tras licenciarse como farmacéutico, y trabajar como administrador de hospitales, tres años en Guinea Ecuatorial,  viajó a México en 1922. Trabajó como bibliotecario en Veracruz  y como profesor de literatura española  en Estados Unidos. lVolvió a España poco antes de iniciarse la guerra civil,  viviendo como militante republicano hasta 1938,  año en que se exilia definitivamente a México pasando a ser agregado cultural de la embajada de la República Española en el exilio, única reconocida entonces por el Gobierno mexicano.

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