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jueves, 23 de abril de 2009

FELIZ DIA

Sí. Feliz día, porque hoy es un día feliz e importante para la cultura. Dejemos aparcado unos momentos la maraña de despropósitos de los rectores culturales de estas islas, y celebremos este día, leyendo uno, cien o mil libros, hoy, y lo que queda de año. El libro nos hace libres, tanto a quienes leen como a quienes los escriben. Es un exercicio de libertad y conocimiento. Por eso los nazis quemaron libros, las dictaduras los prohiben y las "democracias" timoratas no los difunden y apoyan como se debiera, igual que la Iglesia sigue condenando en el siglo XXI a quienes lean algunos de ellos. Los que apuestan por las tinieblas les temen. Por algo será.
Se celebra hoy 23 de abril, porque la fecha es la misma del fallecimiento de dos de los más universales escritores de todos los tiempos. Shakespeare y Cervantes. También, aunque se diga con la boca chica o no se diga, de la del Inca Garcilaso de la Vega. Por eso, en varios paises latinos, aunque tengan su Día de la lengua materna, hoy celebran el Día del idioma. Es la misma fecha de la muerte de Shakespeare y Cervantes, pero no murieron el mismo día. La del primero corresponde al calendario Juliano, y la del segundo al Gregoriano, que para Shakespere sería, creo que en mayo. Pero es igual. Es una gran fiesta, fiesta que no inventó la UNESCO, sino un escritor y periodista valenciano llamado Vicente Clavel Andrés en los años 20 del pasado siglo. A este inquieto hombre de letras y fiel republicano, le tuvo que hacer caso en 1926 Alfonso XIII decretando el 7 de octubre (fecha supuesta del nacimiento de Cervantes) Día del libro. El decreto se lo redactó el propio Clavel, y en él ya se estipulaba que los municipios destinaran hasta el 3% de su presupuesto a la creación de bibliotecas y reparto de libros, aunque se le hiciera poco caso. También se planteaba dedicar una hora de lectura en centros docentes, cuarteles, establecimientos de beneficiencia y penitenciarios. La celebración, que fue ideada por Clavel a través de la Cámara del Libro de Barcelona, se trasladó pronto al 23 de abril y se fue mezclando con la de la leyenda de Sant Jordi, que murió también, según dicen, un 23 de abril, pero de 303. La leyenda del soldado romano Jorge de Capadocia empezó ya poco después de su tortura y muerte decretada por Diocleciano al negarse a perseguir cristianos. En 494 fue canonizado por el Papa y pasó a formar parte de la "leyenda dorada" en la Edad Media y de ahí a patrón de muchas ciudades del mundo y figura importante en el santoral de diversas religiones, entre ellas, el candomble brasileño, donde es Ogun u Odé (dios de las armas que maneja el hierro). Al parecer, Pablo VI lo eliminó en 1969 del santoral católico dejándolo en culto facultativo. A Jorge de Capadocia, la leyenda medieval lo convirtió en vencedor a caballo de un dragón, y por tanto origen de los cuentos de hadas sobre princesas y dragones. Se decía que donde mató al dragón creció sobre su sangre un rosal rojo. De ahí la tradición en Barcelona de entregar este día una rosa, tradición que se asimila al día de los enamorados, en que la mujer es la que entrega la rosa, y su amante en correspondencia, un libro. La corona de Aragón se había acogido a su patronazgo frente a Castilla, que apostaba inequívocamente por Santiago.
Esta tradición y cúmulo de coincidencias de fechas hizo que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (en inglés UNESCO) proclamara en 1996 Día del Libro, y ojo, además de los Derechos de Autor, con la pretención de formantar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. Por cierto, la Asociación Canaria de Escritores tienen montada caseta en el recinto de la Feris del Libro en San Telmo. ¡A por libros!

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