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lunes, 28 de noviembre de 2011

LA HORA DE LA VERDAD


Está llegando la hora de la verdad. El pasado viernes 25, Inés Rojas -consejera de cultura, deportes, vivienda y asuntos sociales del gobierno canario- presentó en la comisión parlamentaria correspondiente, su presupuesto para 2012. Si bien dijo alguna paparruchada como la de que prefiere que "protesten en la calle la gente de la cultura (alusión a la concentración el día anterior en Las Palmas de Gran Canaria, que escenificaba en su fachada, un cierre por recortes del teatro Guiniguada, propiedad del gobierno), a que lo hagan las personas dependientes", dejó claro que va "a garantizar los servicios públicos como los programas de fomento de la lectura, las bibliotecas, las salas de arte, las salas de teatro, el circuito interinsular y el apoyo a la movilidad, que es lo que nos permite asegurar la igualdad de oportunidades en el territorio". Si realmente quiere llevar a cabo este programa con el tijeretazo que se le va a dar a Cultura -habla ahora del 48%, en un nuevo pintoresco baile de cifras-, va a tener que afectar a algún megaproyecto. Y las miradas parecen dirigirse al programa Septenio tan criticado por la mayoría del sector de la cultura. La verdad es que este proyecto, en sus años de vida no ha sabido justificar claramente su existencia, convirtiéndose en punto de mira de lo que no debe hacerse ni como, en estos momentos en Canarias. La comisión paritaria Tenerife-Gran Canaria del gabinete de crisis -constituido el 26 de octubre pasado tras el anuncio del drástico recorte- tiene ahora la oportunidad de reunirse a petición propia con la citada consejera el próximo jueves. Tiene pues, una ocasión excepcional para confirmar exactamente qué programas va a poder desarrollar con el dinero que tiene. También defender cara a cara la realidad del sector y sus reivindicaciones expuestas en un documento en que como aprobó la última asamblea celebrada en Las Palmas el pasado 22, pide entre otras cosas (Volver en 2013 a los presupuestos de 2011, rigurosidad en el gasto y transparencia en la gestión, poner en marcha el Consejo de la Cultura y las Artes expreso en el Plan Estrátegico de la Cultura en Canarias auspiciado por el propio gobierno, apostar por un modelo de co-gestión de espacios públicos, ratificar la cultura como un bien básico indisolublemente vinculado a Educación, etc) que los esfuerzos se centren sobre todo en atender a la producción local. Este punto, en mi opinión, debe ser innegociable dado lo obvio en momentos tan críticos económicamente como los actuales. Reforzar la producción de los creadores canarios y el circuito de distribución de esos productos en el territorio es lo prioritario así como su reparto solidario y democrático. Si el denominado Gabinete de Crisis, lo consigue, saldrá reforzado, pero si presenta alguna fisura entrará en crisis, poniendo en entredicho todo los debatido y acordado -o sea, decisiones democráticas- en este largo mes de crisis y refrendado en asamblea. A la reunión, el Gabinete debe ir unido representando y defendiendo los intereses mayoritarios del Sector, profusamente debatidos en diversas reuniones, pues si no, la propia credibilidad del sector de la cultura, estará en peligro.

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