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jueves, 11 de octubre de 2012

EL DOCE DE OCTUBRE

Fue el 12 de octubre de 1492 cuando Rodrigo de Triana, un marinero de Cristóbal Colón, avistó después de más de dos meses de dura navegación, tierra americana. Viajaba en la Pinta,  la carabela más veloz,  que por tanto iba la primera. Sobre este marinero, poco se sabe. Al parecer, que nació en el barrio sevillano de Triana –de ahí el apelativo- y que su nombre fue Rodrigo de Bermejo. Añaden algunas fuentes, que era hijo de un alfarero hidalgo morisco, o sea, musulmán de España, quemado por la Inquisición al tiempo que su hijo viajaba hacia América. También se comenta, que despechado por la apropiación de Colón del mérito y birlarle la recompensa prometida a quien divisara primero tierra, Rodrigo acabó renegando de la fe católica abrazando la musulmana de su padre. Colón recibió su propia medicina. Al mismo tiempo que escribía quejándose de su olvido a Fernando II de Aragón –rey que junto a Isabel I de Castilla acogió la empresa-, el florentino Americo Vespucio (nombrado por el propio rey aragonés piloto mayor a su servicio) hace lo propio contando su idea de que se había descubierto un nuevo y desconocido continente, y no la parte oriental de Asia como creía Colón. Esas cartas difundidas en Europa llegaron al cartógrafo alemán Martin Waldseemuller quien, al elaborar en 1507 su Universalis Cosmographia, le puso al nuevo y desconocido continente el nombre de América –en femenino según costumbre- en honor del marino italiano, y así pasó a la historia. 
La fecha no empezó a tener relieve conmemorativo hasta el siglo XX. El siglo anterior, supuso la gradual independencia de las colonias españolas en América, que tuvieron, excepto Cuba, entre 1810-1825 su desarrollo. España negó el reconocimiento de la evidencia hasta 1836 con el primer tratado de México, pero los conflictos continuarían hasta el último de Ecuador en 1885. Precisamente por esas fechas empieza a haber en España un acercamiento cultural con las antiguas colonias, creándose diversas sociedades como la Unión Ibero-Americana de Madrid. Una vez independiente Cuba en 1898 y tras el humillante tratado de París, y el intervencionismo yanqui en el continente suramericano, el acercamiento es mayor. La celebración en Cádiz del cuarto centenario del encuentro de los dos mundos, propició en 1912 la idea del periodista José María González Columbia de que en América y España se celebrara el 12 de octubre el día de Colón como fiesta nacional. Sin embargo, no fue hasta el año siguiente, que el entonces ministro español, abogado y empresario (fue el introductor de la azúcar de remolacha en España tras perderse el mercado cubano) Faustino Rodríguez-San Pedro, siendo presidente de la Unión Iberoamericana, propusiera celebrar el 12 de octubre, día de la Raza. El objetivo de Rodriguez-San Pedro era “exteriorizar la intimidad espiritual existente entre la nación descubridora y civilizadora y las formadas en el suelo americano, hoy prósperos Estados”. La llamada fiesta de la Raza se celebró por primera vez en 1914, convirtiéndose en 1918 en Fiesta Nacional por el rey Alfonso XIII, abuelo del actual Juan Carlos I. Sin embargo, la denominación de Día de la Raza, le pareció “poco feliz y algo impropio” al obispo Zacarías de Vizcarra, que propone a cambio en 1926, desde Argentina donde residía, sustituirlo por Día de la Hispanidad. Este obispo vasco, consiguió el apoyo de Ramiro de Maeztu cuando se desempeñaba como embajador en aquel país, pero su muerte en 1936 frenó el proyecto, sobre todo encubierto por los nuevos derroteros españoles del Nacional-Catolicismo, no siendo adoptado oficialmente como tal por el gobierno franquista hasta 1958. Al año siguiente, las Naciones Unidades abolían el término raza por carecer de todo valor científico y por servir solamente para incentivar el odio entre los hombres de distintas culturas.
Poco a poco, los conceptos Raza e Hispanidad o Descubrimiento de América, son sustituidos por otros en los países latinoamericanos. Hugo Chávez señaló en 2002 el 12 de octubre Día de la Resistencia Indígena, en Chile recibió en 2000 el nombre de Día del Descubrimiento de Dos Mundos, Uruguay lo llama Día de las Américas, Cuba habla del Descubrimiento mutuo, Estados Unidos celebra el Columbus Day, especialmente entre la comunidad italo-americana y la Argentina desde 2010 lo celebra como Día del Respeto a la Diversidad Cultural. En España, que por Real Decreto de 1982 se convirtió en Fiesta Nacional y de la Hispanidad, la fecha se ha asociado, por coincidencia en el calendario, con la celebración de la fiesta religiosa del Pilar. La tradición cuenta que la virgen se le apareció al apóstol Santiago, supuestamente de predicación en España, sobre un pilar o columna en la antigua ciudad romana de Cesarea Augusta (Zaragoza) a principios de enero del año 40, cuando aún vivía la madre de Cristo en Israel. La tradición se revivió en el siglo XIII, época  de poderío papal, con las cruzadas y la creación de la Inquisición. En 1640 tuvo un impulso el culto, con el llamado milagro del cojo de Calanda, Miguel Pellicer, un hombre mutilado que declaró habérsele sido repuesta gracias a la virgen la pierna perdida tres años antes. Finalmente en 1739, el papa Clemente XII, que pasó a la historia por ser el primero en atacar a la masonería y amenazar con la excomunión a quienes se relacionasen con ella, sería quien decretaría que fuera el 12 de octubre fecha litúrgica de celebración de la festividad del Pilar. A la virgen se le dio en 1908 el título de Capitán General y desde 1913 el de patrona de la Guardia Civil. En 1975, durante la agonía del dictador, fue llevado al Pardo el manto de la virgen en compañía del brazo incorrupto de Santa Teresa. 
La celebración mañana del Día de la Hispanidad en Madrid, con desfile militar incluido, ha creado gran polémica. Para el diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, Joan Tardà, “los tiempos que corren no son para desfiles”, exigiendo en el Parlamento suprimir todo tipo de ceremonias castrenses “que supongan un gasto superfluo de exhibición militar” y recortar los presupuestos destinados al Ministerio de Defensa para destinarlos a políticas sociales, por considerar “obscena la exhibición de cómo gastan el dinero en armas y soldados mientras recortan en hospitales y profesorado”. A pesar de la razonable propuesta, máxime que ya desfilan las tropas el 29 de mayo en su día de las Fuerzas Armadas, y sobre todo en estos momentos en que España está al borde de la quiebra, tanto PP como PSOE han cerrado filas –junto a UPyD, el partido de Rosa Díez que nunca se sabe exactamente donde se ubica-  rechazando la propuesta, llegando el PP ha sublevarse ante la misma. Por su parte, el PSOE la ha considerado populista, diciendo que las celebraciones castrenses tienen carácter divulgativo poniendo en valor el trabajo en equipo y la dedicación personal de los militares. Sin embargo, la “divulgación” del potencial militar español no contará este año con exhibición aérea, ni la presencia de acorazados, carros de combate, blindados, aviones y helicópteros, con motivo de la crisis. Así y todo, costará al contribuyente, en un año especialmente duro en recortes de servicios esenciales para los españoles, casi un millón de euros. El gobierno de Rajoy mantendrá el mismo escenario planteado el año pasado por la ministra de Rodríguez Zapatero, Carme Chacón, que colocó la tribuna de presidencia y la de autoridades en la Plaza de Neptuno, a 100 metros de los invitados más cercanos a fin de amortiguar los constantes abucheos de que era objeto el presidente socialdemócrata por parte del público invariablemente desde 2004. Se quiere evitar así los abucheos para Rajoy, los cuales son cada vez más frecuentes en sus apariciones públicas. Se da la irónica circunstancia, de que Rajoy fue pillado in fraganti por un micrófono abierto, comentando en su día que tenía que acudir al “coñazo” del desfile. Ahora no le queda más remedio que “disfrutar” de ese coñazo en primera fila y exponerse a ser abucheado una vez más.

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