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miércoles, 25 de abril de 2012

25 DE ABRIL PORTUGUÉS



El 25 de abril de 1974, un movimiento revolucionario en las fuerzas armadas portuguesas, descontentos con la situación del país por la herencia del dictador Salazar y las inútiles guerras coloniales, se puso al frente de una revolución contra el continuador del dictador Marcelo Caetano. Una revolución incruenta, en la que los claveles -que colocaban las mujeres en los fusiles de los soldados- sustituyeron a las balas, y con la que Portugal recuperó la república instaurada en 1910 por la corrupción generalizada, mala administración y gobierno dictatorial del último rey, Carlos I (apodado "el rey perdido"), y el brevísimo de su hijo Manuel II, que acabó huyendo del país. Sin embargo, en 1933, año en que Salazar copó el gobierno del país, Portugal se convierte en una dictadura, gracias a una nueva constitución corporativista inspirada en el regimen fascista italiano de Benito Mussolini. Iniciado el golpe militar franquista contra la II república española al año siguiente, Salazar apoyó a Franco, no sólo políticamente, sino también militarmente con el envío de tropas de apoyo. Poco después, España y Portugal, por medio de la firma del pacto ibérico entre ambos dictadores, entraron en una larga noche de la que no despertarían hasta 1974 y 1975, respectivamente, Portugal, apostando por retornar la República, y España, por restaurar una monarquía y un rey que el propio Franco, había previsto sucesoriamente. 
La "Revoluçâo dos cravos" (Revolución de los claveles), como ha pasado a la historia, se puso en marcha en Portugal a las 00.25 horas del 25 de abril de 1974, al escucharse en la emisora radio Renascença la canción de José Afonso, "Grândola vila morena". Era la segunda consigna, ya que la primera, de aviso- se dejó escuchar en otra emisora a las 22.15 horas del día anterior, como preparación. Para esa primera consigna se escogió la canción "E depois do adeus" (Y después del adiós), compuesta la música por José Calvário y la letra por José Niza, una bella balada romántica que semanas antes había defendido en Eurovisión el cantante Paulo de Carvalho. Niza, hasta su muerte el pasado año, fue uno de los nombres importantes de la canción portuguesa, uno de cuyos temas más populares es la canción "Uma flor de verde pinho", que con letra del gran poeta y político Manuel Alegre, representó a Portugal en 1976 en Eurovisión a través de la gran figura del fado y canción popular Carlos do Carmo. En su labor política, contribuyó de manera notoria al desarrollo de la música en su país (derechos de autor, protección de la música portuguesa, reducción de impuestos a la importación de instrumentos musicales, etc).
Sin embargo, a la historia ha pasado vinculada al momento histórico del 25 de abril "Grândola vila morena", tema compuesto en 1964 por José Afonso (1929-1987) y dedicado a la Sociedad Musical  Fraternidad Solidaria, del municipio de Grândola en el distrito de Setúbal del Alentejo portugués. Afonso la incluyó posteriormente en su popular disco "Cantigas do Maio" editado en 1971:
Grândola, villa morena
Tierra de fraternidad
El pueblo es quien más ordena
Dentro de ti, oh ciudad
Dentro de ti, oh ciudad
El pueblo es quien más ordena
Tierra de fraternidad
Grândola, villa morena
En cada esquina, un amigo
En cada rostro, igualdad
Grândola, villa morena
Tierra de fraternidad
Tierra de fraternidad
Grândola villa morena
En cada rostro, igualdad
El pueblo es quien más ordena
A la sombra de una encina
De la que ya no sabía su edad
Juré tener por compañera
Grândola, tu voluntad
Grândola, tu voluntad
Juré tener por compañera
A la sombra de una encina
De la que ya no sabía su edad 

lunes, 23 de abril de 2012

DE DRAGONES Y LIBROS

Hoy, 23 de abril, se celebra el día mundial del libro y de los derechos de autor. La fecha, fue acordada internacionalmente -a propuesta, entre otros, de la Federación de gremios de Editores españoles- por la Unesco en 1995. La razón fundamental que dio la Unesco para instaurarlo, fue la de que el libro ha sido durante siglos el medio más poderoso de extensión y conservación de la cultura. Poco después, pondría en marcha la idea de capital mundial del libro, para homenajear aquellas ciudades que se signifiquen por sus especiales esfuerzos en pro de los libros, su difusión y apoyo al derecho de autor. 
Se escogió la fecha del 23 de abril, partiendo de que en esa onomástica fallecieron dos de los más grandes escritores de la historia de la literatura mundial: William Shakespeare y Miguel de Cervantes. La misma fecha, aunque no exactamente el mismo día, pues, los ingleses seguían rigiendose por el calendario Juliano -en vigor desde el año 46 d.c y llamado así en honor de Julio César- en vez del calendario gregoriano, instaurado en 1582 por el papa Gregorio XIII (actualmente en vigor en casi todo el mundo), para adecuar las fiestas litúgicas al año "civil" del trópico de 365 días, 5 horas, 48 minutos, 45 segundos, que obliga al año bisiesto cada cuatro años para su ajuste. Por tanto, Shakespeare falleció el 23 de abril juliano, que exactamente era el 4 de mayo gregoriano.

Pero, festejar, un 23 de abril, la fiesta del libro, no ha sido invento reciente. Lo fue del periodista y editor valenciano, Vicente Clavel, que además de reconocido escritor, difusor del libro, destacó como dirigente republicano. Así lo planteó en 1922, pero festejándola el 7 de octubre, fecha conmemorativa del supuesto nacimiento de Cervantes, autor que fue siempre su guía. Al pasarse la celebación a partir de 1930 al 23 de abril, viene coincidiendo en Cataluña con la festividad de Sant Jordi en la que convive la costumbre de que los hombres regalen una rosa a las mujeres, y éstas un libro a los hombres. La tradición de esta costumbre proviene de la misma leyenda de San Jorge, o Jorge de Capadocia, soldado romano que vivió a fines del siglo III, en la época del emperador Diocleciano -la más dura de la represión contra los cristianos- y que como consecuencia de su fe acabó siendo degollado, según el santuario cristiano. Sin embargo, su vinculación a la leyenda medieval en que mata a un dragón, es posterior, aproximadamente del siglo IX. Cuenta la leyenda (cuyo origen concuerda con el mito pagano de Perseo que libera a Andrómeda de la górgona Medusa) que en cierto pueblo, un dragón guardaba la fuente de que se suministraba de agua y para desviar su atención, el pueblo le ofrecía como tributo al citado dragón una víctima elegida al azar, hasta que aparece San Jorge en un caballo blanco y mata al dragón, salvando así a la princesa que iba a devorar. Entronca esta leyenda con la época de los famosos libros de caballerías, y algunos han visto la visualización de una metáfora en que San Jorge sería la religión que, cabalgando sobre la iglesia (caballo), derrota a los infieles (dragón). Porque contrario de los dragones orientales (China y Japón) que los considera benefactores, en la tradición occidental, los dragones fueron considerados símbolo de apostasía y traición, en definitiva, del mal. La propia palabra, draco, significaba serpiente, por lo que se asociaba con lo demoníaco. En la biblia, se describe el Leviathan (monstruo marino) con las características del dragón como "rey de las bestias". En otras culturas, se les consideraba portadores de riqueza, poder  y sabiduría, como bien se expresa en el poema épico germano del siglo XIII el "Cantar de los Nibelungos", en que Siegfrid, mata al dragón Fafner que custodiaba el tesoro de los míticos enanos Nibelungos, se queda esa fortuna y consigue la invulnerabilidad al bañarse en su sangre.

jueves, 19 de abril de 2012

EL CONFLICTO REPSOL YPF NO BENEFICIA NI AL PUEBLO ARGENTINO NI AL ESPAÑOL (y 2)


Antonio Brufrau (Presidente de Repsol)
Con su entrada en YPF argentina –la más importante del país- para controlarla, Repsol hizo un gran negocio y una gran apuesta para introducirse en el mercado internacional, con relaciones en Brasil, Ecuador y Guayana. Antonio Brufrau, su presidente desde 2004, ha creado todo un emporio desde su entrada en la Caixa a finales de los 80 llegando a presidir en poco tiempo varias de sus empresas coparticipadas como Port Aventura, donde consiguió gran popularidad, y varias empresas del sector energético con Gas Natural, Hidroeléctrica del Cantábrico, etc, y se hizo famoso en 2003 al iniciar una opa contra Iberdrola. El multipremiado foto periodista español Gervasio Sánchez, con un largo historial profesional en países en conflicto ha expresado que con Antonio Brufrau, Repsol ha dirigido la política exterior española. Los viajes que apunte en compañía con el anterior ministro Moratinos a países democráticamente poco edificantes e irrespetuosos con los derechos humanos como la Guinea Ecuatorial de Obiang, Guatemala o de la antigua URSS son ilustrativos. La defensa del gobierno Rajoy, expresamente de su ministro Soria de los intereses de Repsol (caso Canarias o Argentina, ahora) parecen confirmarlo.

El gobierno argentino ha utilizado como causa de la nacionalización de la empresa, los oscuros manejos de Repsol, que negociaba en secreto la entrada de capital chino y el hecho de que en los últimos años, apenas reinvertía los beneficios, con una extracción agresiva por el contrario, que no satisfacía las necesidades del país que se vio obligado a importar hidrocarburo por valor de 10.000 millones de dólares el año pasado para evitar el desabastecimiento. El hallazgo el año pasado del yacimiento de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén en la frontera andina con Chile, es según Repsol, el origen de la medida argentina. Este yacimiento del tamaño de Austria es de los llamados no convencionales -nombre con el se conoce la extracción de otras fuentes no directas del hidrocarburo- en este caso arcillas o arenas de alquitrán que exige mucho costo en la extracción, y para lo que Repsol encuentra dificultades de abordar en la situación económica mundial actual.

Cristina Fernández ha metido en un buen atolladero a su país, pues tiene que sujetarse a las leyes jurídicas internacionales y pagar tarde o temprano la expropiación. Por eso, dedicó sus esfuerzos a depreciar el valor de las acciones -como así ha sido- preanunciando se medida de estatalización de la empresa. España mantiene con Argentina un acuerdo bilateral de promoción y protección recíproca de inversiones (Appri) firmado hace ya dos décadas. En todo este periodo de tiempo, curiosamente solo ha habido un caso de reclamación de expropiación y es, por ahora, el único que existe, y a favor de un empresario argentino, en aplicación del citado acuerdo bilateral. El empresario Maffezzini, que había adelantado dinero para invertir en la Sociedad de Desarrollo Gallega (SODEGA) se vio perjudicado al no salir adelante el proyecto por medidas de impacto ambiental. Le ganó el laudo al Estado español y éste tuvo que pagar. Por su parte, a Argentina no le va a quedar más remedio que indemnizar, y ya están en marcha despachos internacionales de abogados especializados, frotándose las manos. Pero Argentina es el país del mundo con mayor número de reclamaciones internacionales por expropiaciones que se produjeron, fundamentalmente, durante la época del corralito. De unas 40 demandas, fue condenada en casi la mitad, aunque haya incumplido los laudos, no pagando a las empresas demandantes. En estos momentos, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama le ha impuestos sanciones comerciales severas y le tiene bloqueada la entrada de productos como vinos, carnes y limones. Otros conflictos los mantiene con México, que se ha alineado inmediatamente al lado de Repsol, además, al formar parte de la empresa la estatal Petromex. Para conseguir apoyos a su medida, Cristina Fernández ha entregado el 49 % de las acciones a las provincias productoras de hidrocarburos, en línea con la fiebre populista-nacionalista que inició recientemente poniendo en marcha una nueva cruzada por recuperar las islas Malvinas en poder de Inglaterra.

Por tanto, está claro que este conflicto, no beneficia al pueblo argentino ni al español, que está siendo utilizado por el poder a los dos lados del Atlántico, para sus intereses políticos partidistas y no los de los respectivos pueblos que como siempre verán repercutidas las consecuencias del mismo sobre sus espaldas.

martes, 17 de abril de 2012

EL CONFLICTO REPSOL YPF NO BENEFICIA NI AL PUEBLO ARGENTINO NI AL ESPAÑOL


Con el anuncio de la nacionalización de la filial de Repsol YPF en la Argentina, se han disparado posturas de apoyo o condena de uno u otro lado según los intereses respectivos en torno al negocio del petróleo. Es evidente que las medidas emprendidas por la mandataria argentina Cristina Fernández, son económicas, pero también políticas de corte populista en momentos de crisis de poder. Tanto a ella, como, la respuesta del PP en España, constituyen una perfecta cortina de humo para salir del atolladero crítico y de desprestigio popular en que ambos se encuentran. ¿Por qué nacionalizar una empresa energética que en los últimos años estaba cada vez dando menos producción? ¿Por qué hacerlo, cuando ella y el anterior presidente Néstor Kirchner, su marido, aplaudieron más que nadie desde sus puestos de dirigentes locales en la provincia de Santa Cruz la privatización emprendida en los 80 por su correligionario Menem? Y desde el otro lado, ¿Por qué esa "enérgica" defensa del PP a los intereses de Repsol, enmascarándolos como "nacionales"? La causa fundamental habrá que encontrarla además en el dibujo del mapa mundial por el que se está peleando en estos años próximos a la extinción de las reservas petrolíferas. Ello nos ha llevado a conflictos armados injustificables y de amplio alcance inspirados por potencias supranacionales fuera de sus fronteras para defender las reservas existentes dentro de las suyas como eventualidad futura.

Sobre la defensa de los intereses españoles que aduce el equipo Rajoy, y al que ahora se ha unido entusiásticamente el príncipe Felipe, o sea, la casa real, hay que aclarar cuales son esos intereses españoles. Repsol, empresa fundada en 1987 a raíz de la privatización de varias empresas estatales del antiguo Instituto Nacional de Hidrocarburos, está participada actualmente con accionariado de la Caixa (12,9%), la constructora Sacyr Vallehermoso (10,1), la petrolera mexicana Pemex (9,49), los bancos BBVA (3,92) y el francés BNP Paribás, uno de los grandes bancos europeos (3,32), así como la empresa norteamericana Black Rock (3,07), accionariado que es el que defiende el gobierno del PP como intereses españoles. Repsol entró en Argentina aprovechándose de las facilidades dadas por el expresidente Menem para entrar en YPF en 1999 comprando un inicial 14,9 % de acciones, que en una década llegó al 57,43 actual.
El petroleo empezó a explotarse en Argentina a partir del hallazgo del primer pozo en 1907 en Rivadavia. En 1922, a tal fin, se creó por el presidente Yrigoyen la empresa YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) con objeto de conseguir el autoabastecimiento energético, primero de gas y luego de gasolina con la aparición de los automóviles. Desde entonces ha tenido distintos avatares en consonancia con la política argentina desde que fuera derrocado Yrigoyen y se iniciara la "década infame", que continuó con el golpismo de Juan Domingo Perón en los años 40, y su partido Justicialista al que pertenece la actual dirigente Cristina Fernández, sin olvidar los sangrientos regímenes militares hasta el retorno a la democracia. Perón flirteó con la Standard Oil norteamericana distanciándose de la estatalización tradicional de los distintos gobiernos, y Menem dio el puntillazo privatizándola siguiendo el dictado del gobierno norteamericano. El interés y presión de los Kirchen obligó en 2007 a Repsol a darle entrada al grupo Petersen –amigos de la familia- de los Eskenazi. El presidente de Repsol Antonio Brufrau lo hizo de buena gana para acomodarse a los deseos del poder declarando que daba entrada a “un socio experto en mercados regulados”. Para hacer el operativo de quedarse con el 25,40% de las acciones de YPF, Sebastián Eskenazi, cabeza visible de una empresa constructora argentina, se quedó con tres bancos privatizados por Kirchen, pero sólo pagó el seguro de caución y no el dinero de las acciones de las que tiene que afrontar el próximo mes un pago de 400 millones de dólares a los bancos. Ese puede ser el motivo de la ruptura de relaciones entre los Eskenazi y los Kirchen, a los que Cristina ha dado literalmente una patada en el trasero en el control de YPF, ya que el gobierno argentino se ha quedado con un buen paquete de acciones que nadie ha pagado o cobrado.
(seguirá...)